Hace unas semanas acudí al evento Volkswagen Race Tour en el circuito de Jarama (Madrid). Se trata de una experiencia de conducción para clientes de la marca y personas interesadas. Tiene un carácter más extensivo a la gama de vehículos Volkswagen y menos enfocado a las técnicas de pilotaje que la Volkswagen Driving Experience, de la que dimos cuenta hace unas semanas en este artículo del blog. Es una demostración de los cursos que Volkswagen oferta, más completos y dedicados de manera expresa a cada ámbito concreto, dando a conocer a la vez las novedades de la marca.

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Según Volkswagen, «El Race Tour es una muestra perfecta para que los conductores conozcan lo que puede ofrecer el programa Volkswagen Driving Experience». Por la duración de este evento (aproximadamente 4 horas) y el número de participantes, lo que se obtiene es un contacto con situaciones a las que un conductor corriente no está acostumbrado a vivir, pero difícilmente un aprendizaje grande. Más bien, ciertas nociones básicas. Para mejorar realmente las aptitudes de manejo, considero que un curso (o varios) de los que ofrecen muchas marcas (BMW, Mercedes-Benz, Porsche, Renault, etc.) además de Volkswagen, es muy útil.

La programación se divide en cuatro actividades distintas que, simultáneamente y por grupos, se van desarrollando en diferentes zonas del circuito. Los grupos se ordenan por colores, identificando a los participantes con tarjetas. Mediante una rotación constante se simultanea todo. Por el orden en que me tocó participar fueron: «Innovación», «Golf GTE», «Off-road» y «R Motion».

Innovación

Según Volkswagen, en el módulo de innovación «los participantes podrán conocer los últimos avances en materia de conectividad, asistentes de conducción y sistemas de seguridad que incorporan los últimos modelos de la marca». Se realizan dos ejercicios prácticos en dos pequeños circuitos.

En primer lugar se experimenta el funcionamiento de los controles de tracción y estabilidad (TCS y ESP respectivamente) circulando con un Volkswagen Polo por un estrecho trazado delimitado por conos donde hay dos dificultadas añadidas: una bifurcación con una señal luminosa que se enciende instantes antes de superarla, que indica, aleatoriamente, el lado de la bifuración por el que deberemos salir. La reacción que el conductor experimenta al girar brúscamente es similar a la de esquivar un objeto o un vehículo que aparece inesperadamente en la calzada, siendo conocida habitualmente esta maniobra como «maniobra del alce»; la segunda consiste en atravesar una zona de curvas encharcadas y, por tanto, de baja adherencia, equivalentes a encontrar agua o humedad en la carretera. Con ambas situaciones se pretende demostrar cómo los controles electrónicos mantienen la trayectoria pese a la brusquedad de las maniobras y las malas condiciones del pavimento.

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La segunda tanda de maniobras se ejecuta en un recinto oval cuyo diámetro menor es apenas un par de metros superior al radio de giro mínimo del Volkswagen Passat, modelo con el que se realiza la prueba. El coche tiene la luna tapada con un vinilo negro. El ejercicio consiste en completar una vuelta al recorrido empleando únicamente el circuito de cámaras del coche (una en cada lateral, cuatro en total, que forman una imagen cenital simulada y pueden emplearse por separado para ver los obstáculos por cada zona del coche), dejándolo de nuevo aparcado entre dos conos.

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Golf GTE

Aquí, en una breve clase teórica nos hacen una introducción acerca del Golf GTE, de las particularidades de la gestión de energía eléctrica y de cómo se desarrolla la prueba de conducción. Ésta, que tiene lugar a continuación, consiste en dar una vuelta al circuito con un instructor, que en cada zona nos va explicando en qué modo de propulsión circulamos y cómo se aprecian en la pantalla los diferentes flujos de energía. Dividen el circuito de Jarama en cuatro secciones. La primera zona se hace solo con uso del motor eléctrico activando el modo «E-Mode». En la segunda, el instructor nos pide que activemos el modo «Battery Hold» y «Battery Charge» a continuación, para que comprobemos cómo cambia la manera en que el motor de combustión actua en ambas configuraciones. La última parte del circuito se hace en modo «GTE-Mode», nos animan a acelerar intensamente y a comprobar cómo la dirección y la dureza de la suspensión aumentan y cómo afronta los giros esta versión del Volkswagen Golf. En los últimos metros antes de entrar en boxes se activa el modo «Hybrid Auto» y se circula suavemente para refrigerar los frenos.

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Off-Road

En una zona de terreno no asfaltado que circunda al circuito conducimos, turnandonos entre varios conductores, sendos Volkswagen con capacidad para circular por zonas no asfaltadas: Volkswagen Golf Alltrack, Volkswagen Tiguan y Volkswagen Touareg. Los Golf Alltrack y Tiguan hacen un recorrido con pendientes pronunciadas y muy bacheadas. Con los Touareg, equipados con reductora, la pendiente de las rampas es mayor, se circula por zonas con inclinación lateral cercana a 35º (el límite de seguridad que, según nos advierten, no se debe superar) y finalmente se atraviesa una zona muy ondulada donde se produce un cruce de ejes que deja dos ruedas en el aire.

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R Motion

Es, posiblemente, la actividad que más interés genera a los participantes porque permite conducir a muy alta velocidad en unas condiciones de seguridad que no se dan en carretera. Tras una explicación sobre las normas de seguridad y la obligatoriedad de cumplir a rajatabla las órdenes de los instructores (como señalizar para que nos adelante un grupo, adelantar por la izquierda, frenar, refrigerar frenos, etc), nos repartimos en varios Golf R y Scirocco R, bien acompañados o acompañando a otros participantes si estos quieren subir, bien esperando a nuestro turno de conducción en el box. Se dan tres vueltas indistintamente con uno u otro modelo, durante las cuales el instructor nos ayuda a progresar en la trazada de curvas, en los puntos de frenada, siempre con el volante lo más recto posible y en la modulación del gas a la salida de las curvas. Al regresar a boxes, cambiamos de coche (si hemos conducido primero un Scirocco R pasamos a un Golf R y viceversa) y el mismo instructor nos acompaña a dar otras tres vueltas más.

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Como mi compañero Fernando Ríos dijo en el artículo anteriormente enlazado de la Volkswagen Driving Experience, la diferencia más plausible en conducción entre el Golf R y el Scirocco R es la tendencia del primero a cambiar de trayectoria con mayor quietud, siendo para mí más gratificante el manejo del segundo, con un eje trasero más vivaz que hace sentir al conductor más involucrado en el control de la trayectoria.

El inconveniente de realizar la prueba de conducción en circuito de las versiones R en último lugar es que los neumáticos y, sobre todo los frenos, están castigados de las anteriores tandas. Si son en verano como en esta ocasión, se hacen con menor temperatura ambiental en las primeras vueltas (comienzan a las 9:00 y acaban sobre las 13:00 en el turno matinal). En este caso es posible que durante las frenadas el volante vibre ligeramente y que los neumáticos no den el máximo agarre, pese a que responsables de mantenimiento vigilan permanentemente el estado de estos componentes y los sustituyen cuando es necesario durante las jornadas. En estos eventos es común ver, como embajadores de la marca, a Luis Moya y Andy Soucek.

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Mario Garcés

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