Una costumbre en esto del marketing (por lo menos yo) es, cuando se tiene oportunidad, la de cotillear los catálogos de la competencia.

Me gusta fijarme en el tipo de papel, si han disminuido el número de páginas, los formatos, cómo se muestran los colores, etc. De siempre, me llamaba la atención la frecuencia con la que aparecen en los catálogos coches con matrícula inglesa y con caracteres poco aleatorios y que, en principio no parecen tener una secuencia lógica (aunque admito que el ejemplo que pongo de Aston Martin se escapa a esa regla).

¿Son capaces de ver qué tienen en común estas matrículas? Están sacadas de Km77, y me ha costado encontrarlas (las fotos que aparecen en Km77 son o de producción propia o de los departamentos de prensa, y no suelen coincidir con la de los catálogos), aunque les aseguro que en los catálogos son más frecuentes.

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En ocasiones esas matrículas me volvían a llamar la atención, aunque luego me olvidaba del tema. Todo hasta que un día contratamos a un fotógrafo para hacer fotos en movimiento de un nuevo coche para un catálogo de preventa, y empezamos a negociar con él el precio.

Normalmente las fotos para un precatálogo son unas pocas, realizadas con un coche de preproducción y en un único acabado. El problema residía en el coste que suponía el hacer las fotos y luego pasarlas por el tratamiento posterior al que se someten (por ejemplo para eliminar reflejos, no se hacen ustedes idea de lo difícil que es fotografiar un coche sin que salgan reflejos molestos en la carrocería, y esos sólo se quitan con retoque en ordenador). Como había que fotografiar un coche con volante a la derecha y otro con volante a la izquierda, el coste básicamente se duplicaba.

Es entonces cuando el fotógrafo dijo una solución que me hizo recordar todos esos catálogos vistos duante años: “Pongamos una placa británica simétrica.”

Efectivamente, si se fijan en las placas, son simétricas. Es decir, basta con retocar una y hacer un “voltear imágen” en el programa informático para conseguir cambiar de lugar el volante sin apenas necesitar más retoques que el de un par de logos. La matrícula sigue siendo válida.

Ya se que ustedes lo pillaron a la primera, pero a mí me costó una larga temporada y el que me chivaran el truco.

En breve volveremos con las últimas entregas del Imperio de los Sentidos.

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