Veo en el Caralibro que hay una prueba de todoterrenos muy cerquita de casa el finde.  El sábado no puedo ir, toca viaje familiar: Norauto, Decathlon, Mercadona, farmacia y asado. Tras 24 horas seguidas sin parar de llover, las tierras áridas de los casi-monegros están convertidas en un barrizal. Qué mejor plan que irnos a ver una prueba de trial el domingo, así que engaño a un amigo y nos vamos pa’llá.

A mí me fascinan los todoterrenos. Me encantan verlos sucios, cuanto más barro mejor. Disfruto viendo cómo se retuercen las supensiones y el sufrido trabajo de los diferenciales. Me pone. Es una perversión como otra cualquiera. Y poder asistir a un trial de 4×4 es como una orgía de barro, suspensiones y diferenciales. Y como quiero compartir mi cuatroporcuatrofilia os dejo un par de vídeos de muestra y unas fotos (la segunda seguro que os encanta a más de uno…)

 

 

Y las fotos (pinchando sobre ellas se amplian).

Celedonio

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