Hace no mucho tiempo, los navegadores eran un elemento de equipamiento exclusivo de los coches caros. Poco a poco se han ido popularizando, llegando hasta los coches de precio más bajo.

Un inconveniente de este cachivache es que cuesta mucho dinero. No es raro ver navegadores de unos 3000 €. Algunas marcas han optado por recurrir a Tom Tom (que fabrica navegadores portátiles mucho más baratos) para ofrecer un navegador a un precio más coherente con un coche que cuesta unos 15000 €. De hecho, Toyota, en la generación anterior del Yaris, ofrecía un navegador Tom Tom, eso sí, integrado en el salpicadero (imagen) sustituyendo al propio (imagen).

Toyota, en la tercera generación del Yaris, abre desde mi punto de vista, un nuevo camino. Por 350 € (actualmente son 550 €) se puede adquirir un navegador con una pantalla táctil en color de tamaño mucho mayor que la de un Tom Tom, perfectamente integrada en el coche y con funcionalidades reservadas por ahora a los sistemas de navegación más caros, como la conexión a internet.

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Desde la pantalla (y los botones auxiliares que hay a su alrededor, que son pocos y fáciles de usar por su generoso tamaño) se maneja el equipo de sonido (de calidad más que correcta para mi gusto), el navegador (que avisa de los radares fijos), el teléfono, el ordenador de viaje y diversas aplicaciones.

En la unidad que hemos probado se podía consultar la previsión meteorológica (de cualquier ciudad o de la zona en la que estamos) y no funcionaba (daba un error de usuario y contraseña) la aplicación que informa del precio del combustible en las gasolineras.

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También había un programita, llamado “A glass of water“, que simula lo que sucedería con el agua de un vaso si lo llevásemos en el coche. Según cómo conduzcamos se irá saliendo el agua (en la pantalla se ven las salpicaduras). Al terminar el recorrido, aparece la cantidad de agua derramada, la distancia recorrida, la velocidad media, el tiempo de conducción y el que el motor ha estado a ralentí. También aparece una gráfica con alguno de estos datos. Es posible almacenar los recorridos y visualizar posteriormente los datos. Un inconveniente es que para que funcione no se puede salir de esa pantalla. Si se sale, deja de grabar datos.

El navegador se puede utilizar en movimiento pero recordar que está prohibido, salvo que lo haga un pasajero. Mediante un teléfono móvil con conexión a internet es posible hacer búsquedas locales en Google. Es decir, si ponemos “Farmacia” aparece un listado, junto a un mapa, de las farmacias más próximas a nuestra situación, en el destino introducido en el navegador o en el lugar que indiquemos. Antes de conectarse por primera vez, el aparato informa que va a proceder a establecer una conexión de internet y que eso puede costar dinero (depende del contrato que se tenga en el teléfono).

También tiene alguna cosa mala, como que en ocasiones resulta difícil atinar con la tecla correcta al meter una dirección en el navegador o que, cuando incide mucha luz sobre la pantalla apenas se ve lo que muestra.

En el siguiente vídeo es posible ver los diversos menús que hay en el Touch&Go del Yaris:

Añado un vídeo de la cámara trasera y otro hecho por Toyota, más bonito que el mio:

Alfonso Herrero

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