Son casi las dos de la madrugada. Estoy en un hotel junto al aeropuerto de Stuttgart, escribiéndoos lo que he hecho hoy. Y es que es uno de esos días en los que puedo daros envidia. A raudales. En cantidades ingentes. 😀

Mercedes-Benz nos ha invitado a algo que llaman TecDay, unas jornadas en las que muestran algunos aspectos relacionados con sus desarrollos tecnológicos.

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Primero hemos ido a Böblingen, sede del Innovation Studio and Customer Research Center. Básicamente, lo que hacen en esas instalaciones, es generar ideas que posteriormente son llevadas a coches de producción. Nos han explicado, y luego hemos participado, ese proceso. Comienza con una tormenta de ideas, el método 832: 8 personas, ocho turnos, 3 ideas por persona en cada turno, 2 minutos para escribir esas tres ideas. De eso modo consiguen 192 posibles genialidades. Posteriormente se agrupan. Por ejemplo en nuestro caso eran ideas relacionadas con el confort y las hemos agrupado en conjuntos como la ergonomía, los niños, la carga, etc.

Con los ocho participantes se forman dos grupos de cuatro. Cada uno trabaja con uno de los conjuntos de ideas que he mencionado anteriormente. Por ejemplo, uno con la ergonomía y otro con los niños. Junto a un diseñador plasman en papel la idea o ideas del conjunto que han seleccionado (un asiento infantil integrado en las plazas traseras). Y,  finalmente, cada grupo de participantes muestra al resto su diseño. Se somete a votación popular, y voilà. Bueno, no es tan sencillo. Falta por analizar si es viable: hay que valorar su coste, si se dispone de tecnología para fabricarlo, si es útil, etc.

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Lo mejor ha venido luego. Nos han trasladado a Sindelfingen, al Mercedes Technology Center. Mercedes-Benz tiene en esas instalaciones cinco simuladores, cada uno para trabajar distintos aspectos. Contándolo de forma breve, un simulador consta de un coche real, un conjunto de pantallas (que cubren un ángulo de 360 grados o una porción más pequeña) y unos ordenadores.

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En uno de ellos se hacen pruebas de ruido. Los ordenadores pueden combinar distintos tipos de ruido de motor, de rodadura y aerodinámicos. Ha sido curioso sentarse en un Clase A por cuyos altavoces se emitía el sonido de un V8. En otros se probaban los distintos sistemas de ayuda a la conducción (Distronic Plus, Attention Assist, Active Side Assits, etc), se simulaban posibles percances (coches que cambian de carril repentinamente) o se podían configurar las suspensiones antes de hacer el primer prototipo, que es para lo que servía el del vídeo siguiente:

El caramelo más dulce ha sido que hemos podido probar el último simulador que acaban de instalar (lleva 4 semanas operativo). En éste, a diferencia de los anteriores en los que el coche no se mueve, sí lo hace. En realidad el coche está fijado al piso, el movimiento relativo lo logran metiendo al susodicho (un Clase C en nuestro caso) dentro de una gran cabina sustentada sobre unos brazos hidráulicos que, a su vez, son solidarios a una plataforma que se desplaza por unas guías de 12 metros de longitud.

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Todo ello gestionado por unos ordenadores. De este modo logran transmitir la sensación de movimiento. Para mi gusto mucho mejor la aceleración lateral que la longitudinal (hasta 9,8 m/s2).

Hemos “conducido” un CLS con la configuración inicial y con la final de la simulación. Esta última es la que logran después de afinar la programación y que se acerca mucho a la del coche real.  La diferencia entre ambas es enorme, se nota en el tacto de la dirección, en cómo apoya el coche, en cómo gira. He salido del simulador alucinado, cómo si realmente hubiese conducido un Mercedes-Benz. Uno de verdad. Pongo un vídeo del simulador que he grabado mientras conducía un compañero de otro medio, espero que os podáis hacer una idea de su funcionamiento:

Me voy a dormir, que mañana hay más sorpresas. Voy a conducir algo muy exclusivo

Alfonso Herrero

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