Este invierno está siendo especialmente lluvioso. Los viajes en estas fechas suelen resultar más cansados ya que la falta de luz, combinada con la lluvia, la niebla y/o la nieve exige un esfuerzo extra al conductor.

Párate a pensar en lo siguiente:

¿Eres de los que esperan a encender las luces cuando ya no se distinguen las sombras?, ¿circulas con las de posición en vez de con las de cruce?, ¿no conectas las luces cuando llueve o la carretera está empapada?, ¿enciendes los antiniebla delanteros en cuanto caen cuatro gotas?, ¿enciendes el antiniebla trasero si ves perfectamente a los coches que circulan a más de 100 metros por delante de ti?

Sí la respuesta es afirmativa a alguna de las preguntas anteriores, algo estás haciendo mal. Recuerda que el alumbrado de un vehículo no es sólo para ver, sino también para ser visto. Y para que te vean bien no es necesario molestar al resto de los conductores.

Imagino que muchos de vosotros habréis vivido una situación como la siguiente: vas conduciendo por una carretera de un carril por sentido, mucho tráfico, resulta imposible adelantar, ligera nieblina y el coche de delante con el/los antiniebla trasero/os conectados, quemándote la retina. Existe una variante del ataque frontal, y es el ataque por la retaguardia: caen cuatro gotas y el coche de detrás con sus potentes faros antiniebla conectados, que deslumbran tanto que cada vez que miras por uno de los retrovisores empiezas a ver puntitos blancos flotando.

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El BMW de esta foto circulaba con los pilotos retroniebla conectados. Como podéis ver (eso espero, ya sé que la calidad no es la mejor posible…),  unos 200 m más adelante circulaba otro coche que se veía perfectamente sin tener dichas (o dichosas) luces activadas. Lo señalo en la siguiente imagen con un circulo azulado. La distancia se puede calcular a ojímetro tomando como referencia los pivotes reflectantes del arcén.

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Imagino que la gente no hace esto por fastidiar (bueno, los que creen que se puede circular por una autovía/autopista con las luces largas constantemente porque la luz no atraviesa las medianas son unos cabrones, salvo olvidos puntuales). Simplemente creo que no utilizan el sentido común. Utilizar correctamente el alumbrado de un vehículo no requiere conocer el Código de Circulación, ni tan si quiera haber conseguido el carné, basta generalmente con pensar para que sirven las cosas y valorar la situación en cada momento.

El antinibla delantero puede ser útil para ver las marcas blancas de la carretera cuando hay mucha niebla. También para que los coches que vienen de frente nos puedan ver unos cuantos metros antes de cruzarse con nosotros. Pero poco ayudan cuando llueve y lo que seguro que hacen es deslumbrar al resto de los usuarios.

El antiniebla trasero si se puede/debe utilizar con lluvia muy intensa o con la carretera muy mojada aunque no llueva en ese momento. Al circular levantamos una cortina de agua (gracias al “excelente” drenaje que tienen las carreteras en España es algo muy habitual) que en determinadas ocasiones nos oculta casi totalmente del tráfico que hay detrás de nosotros. La luz de retroniebla puede evitar que un coche nos alcance y nos embista por falta de visibilidad.

Seguiremos hablando de luces en otras entradas. Pero os dejamos una pregunta: estáis viajando de noche y se funde una lámpara de las cortas. Sois muy previsores y lleváis una de repuesto pero no podéis cambiarla (por un motivo que trataremos en otra entrada del blog) y no os queda más remedio que continuar con la luz fundida. ¿Conectaríais los faros antiniebla o seguiríais el viaje con una sola luz de cruce y la dos de posición?

Celedonio y Cogolludo

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