(viene de aquí)

Al llegar a Zaragoza, me dirigí directamente al punto de recarga, también propiedad de IBIL, localizado en otra gasolinera de Repsol (avenida de Casablanca, 11; mapa de los puntos de recarga públicos de IBIL) y que ya había utilizado con anterioridad cuando probé el Mitsubishi Outlander PHEV.

Tras pasar la tarjeta para activarlo, apareció en la pantalla una advertencia que decía que no existía comunicación entre el poste y el coche; en la conexión del coche, parpadeaba en rojo el indicador; y en el cuadro de instrumentos del ZOE se mostraba el mensaje siguiente:

Hay mensajes fatídicos en muchos coches. El Toyota Prius tiene el “triángulo de la muerte”, el ZOE este de “Verificar borne de carga”.

Hice lo que cualquier ingeniero haría en estos casos (sí, estoy siendo irónico): sacar y volver a meter la conexión…Lo reintenté hasta cuatro veces, todas ellas sin éxito. Llamé al teléfono de asistencia de IBIL que aparecía en la tarjeta. Me atendió el que, por la voz, parecía ser un chico joven. Tras explicarle lo que sucedía, hace una comprobación y me dice que según la información que le aparece (supongo que en el ordenador) el poste funciona correctamente. Le digo que no lo dudo, pero que hacía cuatro horas había recargado en otro punto de su propiedad sin problemas. Como no me pudo solucionar nada, le di las gracias y me marché.

Aquí es cuando empecé a experimentar, sin ser consciente aún de ello, los problemas a la hora de cargar el ZOE por la elevada sensibilidad que parece tener al estado de las instalaciones eléctricas. De esto hablaré más tarde.

Todo este proceso ocurrió bajo una tormenta con gotas de agua del tamaño de canicas. Y no dejaría de ser una anécdota sino fuese porque otra discriminación que he encontrado respecto a los coches que almacenan la energía en fase líquida es que los puntos de recarga rara vez están a cubierto: si al repostar gasolina o gasóleo, operación que dura unos pocos minutos, estamos protegidos bajo un, habitualmente, amplio tejadillo, ¿por qué los puntos de recarga eléctrica suelen estar al descubierto si hay que dejar el coche mucho más tiempo bajo el sol o, en este caso, la lluvia?.

En Zaragoza hay pocos puntos públicos de recarga con una toma de Tipo 2. Dos gasolineras (una de ellas la que no funcionaba), un hotel, un concesionario Renault, una empresa privada e…IKEA. Para no jugármela (viernes por la tarde), decidí ir a lo seguro: IKEA. En su centro de Zaragoza tienen solo dos plazas de recarga, pero me las encontré libres (era temprano). La recarga es gratuita y sin límite de uso. Conecté el ZOE al enchufe con el cable que llevaba en el maletero y funcionó a la primera. 

Los dos puntos de recarga de IKEA-Zaragoza. Son solo dos, no son de recarga rápida — lo cual debería facilitar la rotación en las plazas (si sus usuarios fuesen cívicos)— pero son gratuitos.

A IKEA llegué con la batería al 18 % de capacidad. La pantalla del ZOE indicaba un tiempo estimado para la recarga completa de 6 horas (es un punto a 7,2 kW, no uno rápido como el de IBIL). Me iba a tocar tarde-de-compras en el centro comercial anexo (es Puerto Venecia, que tiene según su web 75 puntos de recarga —no es verdad, muchos de ellos están solo pintados como tal pero no hay tomas— pero únicamente para enchufes de tipo Schuko).

En una toma de 7,2 kWh, la recarga se prolonga en el tiempo…

Mientras esperaba a mi mujer e hijos me volví a acercar al coche para comprobar que todo fuese bien. En los quince minutos que habían pasado (eran las 17:45), la carga se había incrementado un 4 %. Tres horas más tarde —por fin— nos íbamos del centro comercial. Según me acercaba al ZOE veía que el color del led del módulo de la pared no era el mismo que había visto antes ni el que tenía el del Nissan LEAF que ahora había a su lado: la carga se había detenido cuando la capacidad estaba al 52 %. Un usuario normal puede evitar, en parte, este tipo de disgusto utilizando la aplicación de Renault My Z.E para consultar desde el móvil el proceso de carga. Lamentablemente, en esta unidad de prensa, que pasa continuamente de mano en mano, no se podía dar de alta dicho servicio por motivos legales según me ha informado Renault.

El resumen de mi primer día con el ZOE finalizó de la siguiente forma: había parado a recargar el coche en tres lugares. En uno la carga se interrumpió por falta de saldo (culpa mía), en el siguiente no funcionó y en el último se paró antes de lo previsto. Demasiados problemas para un mismo día.

A la mañana siguiente volví al poste de recarga de IBIL, obteniendo el mismo resultado que el día anterior: error de conexión. Localicé en internet otro punto de recarga rápido situado en la estación de servicio El Portazgo que está en la salida de Zaragoza, dirección Logroño. Desde la carga en IKEA del día anterior hasta que llegué a esta gasolinera recorrí 63 km. Hice un uso del ZOE mayoritariamente por autovía a velocidad normal (120 km/h) y la carga se redujo del 52 al 18 %, lo que supone un consumo de 21 kWh/100 km. En la prueba del ZOE de km77 contamos la diferencia de consumo entre hacer el mismo recorrido a 80 km/h y a 120 km/h, donde se ve el incremento exponencial del consumo con la velocidad.

Punto de la gasolinera El Portazgo. Tiene tres tipos de recarga (Schuko, Menekes y CHAdeMO).

El punto de “El Portazgo” está financiado, según pone en los adhesivos que hay en él, por el Ministerio de economía y competitividad y por el Fondo europeo de desarrollo regional. También hay logotipos de Pronimetal y del grupo Zoilo Ríos SA (propietaria de esta gasolinera). En este punto, el coste de la recarga depende de la velocidad: 0,20 € la normal (Schuko), 0,25 la moderada (Tipo 2; Menekes) y 0,30 € la rápida (CHAdeMO, que no funciona desde hace tiempo).

Para utilizarlo hay que pedir la tarjeta de activación en la caja de la gasolinera. El operario me acompañó y me ayudó a ponerlo en marcha. Las instrucciones aparecían en una pantalla en la que la luz del sol no dejaba apenas ver nada. Esto es algo que se repite en mayor o menor medida en todos los sitios en los que he estado, parece mentira que quienes diseñan estas cosas no lo tengan en cuenta (o si las tienen, que no opten por una solución mejor): si a mí, que afortunadamente tengo buena vista, me resulta complicado utilizarla no quiero pensar el problema que puede suponerle a alguien con algún problema de visión.

Diferencia de coste según el tipo de recarga en la E.S El Portazgo. La rápida (CHAdeMO) no funciona desde hace tiempo.

Cuando el punto de recarga se pone en funcionamiento, se oye un zumbido. Yo crucé los dedos (virtualmente) al escucharlo esperando que no hubiese problemas. La forma más sencilla de saberlo es mirar las letras Z.E que se iluminan junto a la toma del ZOE: si se iluminan de color azul, todo va bien; si es rojo, hay un problema. Afortunadamente se iluminó en azul.

Cuando las letras Z.E. están en rojo es que hay un problema con la recarga. En azul, todo va correctamente.

Estuve recargando 43 minutos, en los que el nivel de la batería pasó del 18 al 60 %, a un ritmo constante de un 10% cada 12 minutos. Me cobran 3,32 €. Al día siguiente, tras hacer unas pruebas de consumo, acudí otra vez a cargar a este lugar y aproveché para comentarles que seguramente el día anterior me habían cobrado de menos (según mis cuentas, la recarga fue de 17 kW, equivalente a 4,2 €). No hay forma de comprobarlo pero me dicen que no me preocupe.

Dejé el ZOE conectado a las 12:16 y me fui a trabajar a la cafetería para aprovechar las dos horas y diez minutos que, según el cuadro de instrumentos del ZOE, eran necesarias para cargarlo por completo desde el 18% con el que llegué (otra vez con el 18%, ni a idea…). A las 13:21 salí a echar un vistazo y me encontré con que la carga se había interrumpido cuando iba por el 50 % (hacía una media hora).

Acudí a la caja para pedirles de nuevo la tarjeta de activación. Amablemente me la dieron para que lo intentase las veces que hiciera falta. El primer intento duró dos minutos. El segundo, unos pocos segundos. A la tercera fue la vencida, pero trasladé mi puesto de trabajo al coche para poder controlar el proceso. Por fin, a las 15:03, me marché con el 96 % de carga. No me quedé hasta el final porque la carga se ralentiza y yo no necesitaba ese 4 % restante.

Entre la llamada «ansiedad por la autonomía» (Range Anxiety) y este mensajito, el uso del ZOE se convierte en ocasiones en un deporte de riesgo.

La siguiente prueba de recarga la hice en el concesionario Renault Vearsa. Es un punto dentro de sus instalaciones que, por tanto, solo se puede utilizar mientras ellos están abiertos. Nada más llegar lo localicé rápido, estaba cerca de la entrada de coches. Había dos postes de recarga, con el logotipo de Acciona. Entré a la recepción a preguntar si podía utilizarlo. Me dijeron que sí, pero que tenían que comprobar si funcionaba porque habían tenido problemas los días anteriores. Al poco, me confirmaron que estaba operativo. Coloqué el coche junto al poste y conecté el cable que llevaba en el maletero, ya que este poste, a diferencia de los de IBIL y Zoilo Ríos, no tiene uno propio.

El ZOE en este cargador del concesionario Renault Vearsa se siente como en casa.

En esta ocasión llegué con mucha batería (el 71%) y me fui con el 97% tras estar ahí una hora exacta. No tuve ningún problema, no me cobraron la recarga y la persona que me atendió fue muy amable, tan solo eché de menos que no me hubieran invitado a esperar en algún sitio dentro sus instalaciones. No lo hicieron y yo tampoco lo pedí.

Continuará…

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