Primera etapa larga en el Desierto de Atacama, de la que salimos como líderes. La jornada comenzaba con una zona de rectas muy rápidas que iban a dar a una pista muy sinuosa, a 3.000 m de altura, donde la falta de potencia era claramente patente. A continuación, fuera de pista machacón, con muchas piedras, y el temido fesh-fesh, un polvo blanco finísimo (como polvos de talco), que se queda flotando en el aire y limita muchísimo la visibilidad. Incluso con la estela de las motos te tienes que detener en muchos puntos porque, literalmente, no ves nada.

Para nuestro gran rival hasta hoy, Peterhansel, los problemas han comenzado en el enlace, ya que le hemos visto detenerse varias veces a mirar debajo del coche. Luego, en la especial, estaban parados y con los cascos quitados, un síntoma de que la cosa era seria.

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A partir de ese momento hemos seguido a nuestro ritmo, sin aumentar ni disminuir la velocidad, lo que nos ha permitido llegar a la meta con el coche intacto, algo muy importante de cara a las dos próximas jornadas, ya que hay poco tiempo para las asistencias, pues los mecánicos tienen que hacer desplazamientos larguísimos. Si llegas con un problema serio, lo normal es que no te lo puedan solucionar para el día siguiente. Así que nos encontramos en una posición inmejorable para las dos etapas que faltan hasta la jornada de descanso.

También es muy importante que en todo el día no nos hemos dado ni un solo susto, mientras nuestros compañeros de equipo venían contando “batallitas” del estilo de la de Miller, que decía que “en un salto casi vuelco para adelante”, O Nasser, que comentaba que “en una curva el coche se ha puesto en dos ruedas mucho tiempo y he estado a punto de volcar”.

Nuestro único problema lo hemos tenido en el kilómetro 400 de la especial, en el que hemos pinchado. Además, supongo que como consecuencia de la fatiga que produce la altura, hemos tardado bastante (1’50” desde que hemos parado hasta que hemos vuelto a estar en orden de marcha), a lo que hay que sumar que el pinchazo ha sido en una zona muy rápida, con lo que habremos perdido otro medio minuto entre detener el coche y volver a alcanzar la velocidad de crucero. Pero bueno, que todos nuestros problemas sean como éste.
Mañana otra vez terreno muy duro, parecido al de hoy, para acabar en una zona de dunas muy larga, que finaliza con la ascensión a una gran duna, a la que siguen tres kilómetros de bajada por arena para llegar a la línea de meta.

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