El Dakar no nos da tregua y hoy nos hemos vuelto a encontrar con una etapa bastante complicada. La pista era muy estrecha y discurría entre cañones, con muchas piedras en los laterales. Además había mucha vegetación, unas plantas llenas de pinchos que se clavan en las ruedas, casi como una punta de hierro. Con estos ingredientes, los pinchazos han vuelto a ser los protagonistas de la jornada.

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Y si ayer sufríamos con las ruedas, hoy la cosa ha ido mucho más justa. Demasiado justa. Primero hemos tenido que cambiar una rueda. Pero luego ha ido a peor cuando en un fuera de pista hemos tenido tres pinchazos lentos a la vez. Un pinchazo lento es un pequeño agujero por el que el aire se va escapando poco a poco. Unas veces es tan pequeño que puedes continuar con esa rueda parando cada poco tiempo para subir la presión, mientras en otras se escapa demasiado deprisa y acabas perdiendo el neumático. En nuestro caso, dos de los pinchazos eran demasiado grandes y hemos tenido que cambiar por las de repuesto, mientras la otra nos ha permitido llegar hasta el final del tramo. Y menos mal, porque no había más recambios.

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Con este panorama, hemos rodado muy tranquilos en los numerosos ríos llenos de piedras por los que se pasaba. La pista en algunas ocasiones era muy estrecha y ha hecho muchísimo calor. Por otra parte, hemos encontrado pocas motos en el tramo, lo que ha ayudado a no tener problemas al tener que adelantar.

¡Mañana más y mejor! El show acaba de empezar

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