Acabo de volver de la presentación en Munich del nuevo Honda CR-V. Hace unas semanas nos dejaron verlo y toquitearlo pero no conducirlo. Esta vez hemos podido tener relaciones plenas con él. Mientras espero que Honda me dé unos datos que necesito antes de publicarlo en la portada de km77.com, os dejo unos detallitos en el blog.

Es muy parecido al que reemplaza. Y muy distinto. En fin, que se parece pero no. Yo creo que ahora es más bonito, no sé qué pensarán mis queridos lectores, incluidos los que desearían el exterminio del maldito reencarnado por séptima vez (guiño del autor a los que comentaron la anterior entrada del blog).

A lo que iba. El nuevo CR-V sigue ofreciendo lo bueno del anterior, un habitáculo muy amplio y un maletero acorde con el habitáculo. Es uno de los mejores para llevar pasajeros detrás no sólo por el espacio que hay, sino también porque el suelo es completamente plano, lo que permite que los ocupantes, si sólo hay dos, puedan llevar las piernas abiertas y si hay tres, que el del medio las pueda poner cómodamente. También facilita pasar de un lado al otro del coche, por ejemplo si hay que colocar a dos niños en las sillitas.

Pocas novedades mecánicas, el motor Diesel de 150 CV no cambia, el de gasolina da cinco caballos más hasta alcanzar 155 y el año que viene se podrá adquirir con un motor Diesel nuevo de 1,6 litros de cilindrada y de potencia aún no anunciada pero que rondará (o será) 120 CV. Bueno, también es un estreno la posibilidad de adquirirlo con tracción delantera en vez de total, aunque por ahora solo con el motor de gasolina y el cambio manual.

Descubrí, de casualidad porque no hemos estado con el coche a oscuras, que en la parte inferior de las puertas hay una luz azul para iluminar el suelo al abrirlas.

El maletero es grande. Parece acorde con la capacidad del habitáculo para transportar personas aunque luego ya se sabe: que si una maleta de más, que si el carrito del niño por si se cansa, ….al final, hasta los maleteros de tamaño infinito tienen fin. Ya no tiene la bandeja que permitía crear una “estantería” en el CR-V. La palanca que se ve en la imagen es la que sirve para abatir los asientos traseros.

La foto siguiente es del cajón que hay bajo el apoyabrazos central. En él hay una toma de corriente de 12 V, una toma USB y conexiones de vídeo. También es el único hueco que he visto con el fondo recubierto con goma para que las cosas que se dejan dentro no se muevan ni hagan ruiditos.

Bueno, lo anterior no es del todo cierto. En el portabebidas hay una pieza textil pero tiene una apariencia tan pobre que me cuesta pensar que eso venga así de fábrica:

En la parte superior del salpicadero hay una pantalla en color. No he podido trastear lo suficiente para ver todas sus posibilidades. Sé que puede mostrar la información del ordenador o una imagen de bienvenida, como la que nos puso Honda:

En esa pantalla, si el CR-V tiene navegador (que va con otra pantalla propia) aparece alguna información duplicada:

Y por último, una adivinanza. No tiene nada que ver con el coche, pero sí con la presentación. Durante la comida, Honda dio la oportunidad de montar en unas bicis de un equipo patrocinado por la marca. Yo de bicis no sé nada y me sorprendió ver cosillas como que tenían un mando en el manillar para poder regular la altura del sillín. Bendita ignorancia. Pero lo que más me impresionó es enterarme del precio de la bici que os enseño a continuación y cuyo precio debéis acertar (sin mirarlo en googe, a ser posible):

 

 

Celedonio

 

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