Ayer estuve en la presentación del Fiat Panda. En el texto de km77.com he escrito lo siguiente:

«He probado los gasolina de 85 y 69 caballos, por ciudad, autopista y carretera lenta de montaña. El de 69 caballos me parece mucho mejor salvo por capacidad de aceleración bruta. Naturalmente, el de 85 caballos es más rápido, pero esa ventaja solo sale a relucir cuando se ya se circula con lanzamiento, para mantener la velocidad en un fuerte repecho de autopista o para adelantar en una vía de dos carriles por sentido. Cuando se circula despacio y despreocupado el cambio (como por ejemplo en ciudad) puede ser desagradable porque le falta fuerza y tarda en responder a los movimientos del acelerador. Además, su funcionamiento emite una vibración muy acusada que sienten los ocupantes a través del volante y de los pedales»

Aquí pongo un vídeo que lo ilustra a la prefección. El capó está abierto a propósito para que se pueda apreciar la vibración del motor, especialmente en el momento de la arrancada. Naturalmente, desde dentro y con las ventanillas cerradas, el sonido y las vibraciones llegan mucho más atenuadas, pero desde luego sirve para hacerse una idea. No puede hacer un vídeo similar del 1.2 de 69 caballos (un motor tradicional, de cuatro cilindros, ocho válvulas, sin grandes avances técnicos, pero que en el Panda funciona muy bien), pero la diferencia os aseguro que es grande.

Y aprovechando que durante la presentación pudimos hacer una pequeña visita a la fábrica del Panda, en Pormigliano, Nápoles (por cierto una fábrica a mi jucio limpia, ordenada y moderna), aquí hay un vídeo de una parte del proceso de soldadura de la carrocería:

Enrique Calle

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