Esta semana he tenido la suerte gracias a un amigo periodista, te debo dos ya, de poder disfrutar de los coches de una manera diferente (aunque al alcance de cualquiera, luego os explico).

Sé que todos lo que tengan relación con este mundo del periodismo del motor van a decir que lo que cuento aquí es medio mentira, que esto mola pero que su profesión es muy sacrificada, con montones de viajes sin interés, largas horas de redacción, etc. pero para un novato como yo, si solo vives un evento como este, ser periodista es la profesión que quiero tener de mayor. Me gustaría que se sentaran en mi trabajo habitual, que es un coñazo todos los días, aunque estoy orgulloso de lo que hago y ganar un sueldo. Ahora mismo se lo cambio a pelo, el sueldo también sin saber lo que cobran.

Como en este blog intento contar las diferentes formas de disfrutar de los coches, he pensado que esta también tiene que formar parte.

El evento era el curso de conducción R8 / RS Experience en el Circuit de Catalunya de Audi. Cuando me lo nombraron tardé menos de un segundo en dar el sí quiero, como una novia ante el anillo. La información que me pasaron era escueta, con los horarios pero poco más. Aun con todo no tardé ne pedirme un par de días de fiesta.

rs6

En seguida me mandaron un mail desde Audi confirmándome los horarios de mi AVE desde Zaragoza. Llegamos a Barcelona y nos esperaban con un autocar para ir al Hotel Pullman, Skiper. Como veis, de momento, un “coñazo de viaje”. Tras una ducha bajamos a la terraza para una pequeña charla de bienvenida, un aperitivo y la cena a base de crema de langosta, solomillo, etc. Una buena sobremesa hablando de coches y competición, de que si no, y decidimos irnos a dormir, había que madrugar.

Esta es la parte más dura del evento, a las 6.40 de la mañana sonó mi despertador, aunque a alguno le sonó una hora más tarde sacrificando desayuno por sueño. Ducha, desayuno de los de hotel, ya me entendéis, check out y a las 7.45 listos en el autocar para ir al circuito. Tras media hora de viaje llegamos al padock en el que podemos ver toda la flota de RS 6 y RS 4 además de un camión de Audi. Nos dieron la bienvenida al circuito y una descripción de las pruebas que íbamos a hacer junto a las características de los coches. Estábamos ¡listos para la fiesta!

llegada audi

Nos dividieron en dos grupos, los guapos y los simpáticos. A nosotros nos tocaba ir a rodar por parejas con los RS a la carretera. La prueba consistía en una ruta con 3 puntos intermedios en los que cambiaríamos de piloto/copiloto o de coche. Me junté con Héctor, por casualidad, la verdad es que fue un acierto, lo pasamos bien y llevábamos un ritmo parecido. Elegimos un Audi RS 6 y condujo primero. Esta primera sección era un poco aburrida, autopista y una carretera sin mucho aliciente, pero sirvió para cotillear la máquina. Según datos en la ficha de km77 son 560 CV, 700 Nm de par desde 1.750 hasta 5.500 rpm , acelera de 0 a 100 km/h en 3.9 seg, 0.4 menos que un M5, etc. vamos, un misil tapadito, como siempre en estos coches de Audi. Da gusto pensar que dejarías atrás al 90% de los coches con los que te encontraras.

RS por carretera

Un poco más adelante tocó el cambio de piloto, era mi turno. Había probado desde el asiento del copiloto como aceleraba y a frenaba, escuchado su sonido espectacular, probado la dirección precisa, etc. pero llevarlo es otra cosa. Es simplemente increíble. La suerte estaba de mi lado y una carretera de curvas infinitas, un asfalto perfecto típico de Cataluña, con sus humedades y sus hojitas de pino y lo mejor, poco tráfico o menos. Era el momento de, simplemente, conducir. Las sensaciones eran lo más parecido a una moto, con una aceleración brutal, con una frenada espectacular, enlazando curvas una tras otra, con un paso por ellas que no me atrevía a hacer tan rápido como el coche me dejaba. Carretera abierta, respetando el carril por el que uno ha de viajar es complicado forzar, pero os prometo que si me dejan uno para hacer de coche 0 en el próximo rally, hago tiempos de top 5. Me sorprendía que gracias al enorme par daba casi igual la marcha y velocidad en la que fueras, en todas te pegaba la nuca al respaldo. Acostumbrado a mi Clio Sport en el que tienes que ir a partir de 6000 rpm para que empiece a funcionar… ¿alguien lo quiere? lo vendo barato. Un cosa más por favor, si tenéis ocasión de conducirlo, apagar la radio y disfrutar de su sonido, del petardeo, ¡buf!

Un poco más adelante cambiamos de coche, tocaba el RS 4. A algunos de mis “colegas” les gustó mucho más, por tamaño, la dirección más directa, más discreto, etc. A mí no. Es otra bestia parda, eso está claro, pero como nos los han puesto para comparar, prefiero el RS 6. Divertido, manejable, con maletero para toda la familia, con petardeo cuando reduces, que macarra me vuelvo,  440 CV, etc. Por el retrovisor vi acercarse un RS 6 al que le hice de liebre una docena de curvas, que fácil es esto de andar rápido cuando te juntas varios, pero decidí apartarme y circular a otro ritmo.

rs4

Cambiamos de conductor y Héctor terminó de curvear. Llegamos al circuito encantados, había sido una gran experiencia. Aparcamos el coche y fuimos a ver como llevaban el tema los de los R8. Ya estaban casi terminando así que entramos a comer.

Lo bueno de estas experiencias es que muchos de los presentes llevan años y años en el periodismo del motor, así que estos ratos en los que no estás montado en el coche son igualmente aprovechables. Las batallitas y los temas son muy interesantes. Contábamos además con la presencia de Miguel Molina, piloto Audi en el DTM, así que las preguntas sobre competición volaban en la sala. Miguel respondía a todas con la sencillez y la naturalidad del que va a comprar el pan por la mañana, da gusto hablar con él.

Miguel Molina

Era el momento de entrar a pista. Elegimos el coche y por parejas nos montamos. Dividen el circuito en 3 partes y, con un monitor delante, nos enseñan de 3 en 3 coches la trazada correcta de cada sector, donde y como frenar, donde mirar, como acelerar, etc. Repetimos dentro de cada sector 6 o 7 veces, cambiando de piloto. Lo que más me sorprende en los circuitos es lo tarde que hay que entrar en las curvas, tenemos en general una mala percepción de dónde está el vértice. Con conos y un monitor se hace más fácil. Algunos de los periodistas me habían dicho al preguntarles que tal la experiencia de por la mañana que bueno, lo de siempre, aburrido al ser sectores, el coche no frena, se calienta, las ruedas no agarran… mentira. Para los que llevamos la L es una experiencia de 10. El coche agarra aunque lo fuerces. Las ruedas y frenos aguantan, si se calienta, refrigeras bien en marchas largas y listo, etc. Mi sillón del despacho si que se calienta…

Después, una vez hechos todos los sectores, toca el momento de hacer el circuito completo. Se puede pensar que los monitores irán lentos, que somos muchos y seguro que alguno está medio loco, pero la verdad es que andan. Si el grupo de 2 o 3 coches que te toca corre, el monitor no se lo piensa y le pisa. No marca su vuelta rápida, pero os prometo que yo subía marchas como un condenado, frenaba con todo lo que tenía y me tiraba a por el cono como un poseso.  Dar 3 vueltas sin parar siguiendo al monitor te enseña mucho más que un día entero tu solo. El R8 además os podéis imaginar que va de fábula, por raíles. Alguno dirá que prefiere un 911 Turbo que es más divertido, pero es que no se contentan con nada.

Este curso lo puede hacer cualquiera, tenga Audi o no, sea periodista o no. La diferencia es que te tiene que invitar tu concesionario o bien pagarlo, unos 570€, con hotel y viaje, lo que no me parece nada caro para todo lo que se hace.

La guinda del pastel era un sorteo entre los presentes de una vuelta al circuito con un Audi R8 LMS pilotado por Miguel Molina, pero los afortunados se quedaron con las ganas por un chaparrón enorme que dejó el circuito impracticable. El coche, que estaba en el box todo el tiempo, es precioso.

r8 lmsTras el discurso final tocó volver a casa, menos mal que este duro día de trabajo había terminado. Yo no sé como lo pueden aguantar.

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