Sí. El momento llegó hace tres semanas: ya somos cuatro en casa. Hace nueve meses mi mujer se salió con la suya porque yo, que soy débil y no sé decir que no más de noventa y nueve veces, cedí. Eso, y que no quería que el que ahora es el hermano mayor tuviese que encargarse el solo de limpiarme el culo cuando sea anciano, así la responsabilidad de no hacerlo recae sobre la futura conciencia de los dos.

La llegada de un hijo es motivo de felicidad. Pero también es motivo de alteraciones profundas en tu vida, algunas relacionadas con el transporte. Hasta hace tres semanas, el Prius nos bastaba para todo y el Yaris hacía de segundo coche familiar (además de vehículo de competi) sobradamente.

Pero he aquí que una semana antes del parto me fui al trastero a rescatar silla, carro, maxicosi, capazo y demás enseres y accesorios necesarios para los traslados del recién nacido. Y en esas que se me ocurrió bajar a probar si el capazo cabía junto a la silla de Marcos, el ahora hermano mayor. Puse los anclajes en los cinturones central y lateral, enganché el capazo, cerré la puerta y…y ella volvió abrirse en un elegante movimiento de rebote tras impactar con el capazo.

Marcos va en una silla infantil grupo 2 con sujeciones Isofix. Todo el que tenga hijos de esta edad (y al que no lo sepa se lo cuento) sabe que una silla de estas ocupa una anchura similar a Bud Spencer. Osea, mucho. Además, los anclajes Isofix están centrados en la plaza, por lo que no se puede aprovechar los centímetros que quedan entre la silla y la puerta. El capazo es de una marca muy conocida y de tamaño muy grande. No sé por qué tanto si un bebe es mucho más pequeño, sería como si yo durmiese en una cama de 4×2 metros. Desde luego, quien diseño el capazo no pensó en que luego había que meterlo en un coche. O le pasó como a mí y no contempló tener que usarlo cuando ya tienes otro hijo mayor que debe viajar el mismo coche.

Tras dos o tres rebotes más de la puerta al intentar cerrar la puerta busqué un plan alternativo. La silla que tengo en el Yaris no lleva Isofix, así que tal vez colocándola en el Prius pegada a la puerta ganaré —eso pensaba mi cerebro— los centímetros necesarios para poder poner el capazo. Pero, siempre hay un pero, como los laterales de los asientos están inclinados para (hacer que) sujetan el cuerpo, la maldita silla no se puede pegar contra la puerta salvo que quiera llevar a Marcos inclinado cual torre de Pisa y ser responsable de su futura escoliosis.

Afortunadamente esta silla es más estrecha que la que tiene Isofix (también es considerablemente menos cara y mucho más mala). Así que, entre su menor anchura y que la puedo colocar un poco más cerca de la puerta, he ganado unos centímetros para poder meter el capazo y cerrar la puerta (presionando la estructura del capazo y, me temo, que estropeando el guarnecido de la puerta con el tiempo).

De llevar a los dos niños en el Yaris de momento ni hablamos. Espero que cuando use la silla de Grupo O+ pueda llevar a los dos niños otra vez en el Yaris. O que me toque la lotería (por si las mocas, cambio Yaris T-Sport con menos de 80.000 km y cero averías por Land Cruiser o Jeep Wrangler Unlimited).

Todo esto me conduce a pedirles ideas de qué podríamos hacer para dar más información útil a las familias en las pruebas de km77.com. Algunas las tenemos en mente y otras no podemos llevarlas a cabo pero seguramente a algunos de ustedes se les ocurran más que sí sean factibles.

 

Alfonso Herrero

 

 

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