Después de dos jornadas con no mucha fortuna, por fin ha llegado el día. Salíamos esta mañana entre el pelotón de cabeza. Los tres minutos entre cada uno daba una ventaja cómoda para rodar algunos kilómetros sin polvo y sin perder la visibilidad de las zonas de fesh-fesh. En el km 57, aproximadamente, conseguíamos adelantar a Novistkiy para seguir rodado sin polvo. Pero mi sorpresa fue que me costaba ver trazas de coche sobre las pistas, llegando a dudar si las pistas por las que circulábamos eran las buenas. Pero poco a poco las notas iban apareciendo y los kilómetros se iban consumiendo. No era fácil orientarse, porque en algunas zonas las pistas no eran muy visibles y se perdían entre la arena y el viento.

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Una de las zonas más complicadas de conducción ha sido una bajada bastante larga que nos llevaba a la orilla del océano. Los motoristas tenían que descender con cuidado para no llegar con mucha velocidad y evitar estrellarse contra unas piedras colocadas estratégicamente para dañar la suspensión y los neumáticos. En ese lugar hemos tenido un pequeño golpe con una piedra que sobresalía de la arena, pero sin más percance que el toque.

El resto la especial no era muy rápida, pero sí que estaba muy rota. Mucho fuera de pista con piedras y ondulaciones, que nos favorecía, pero que imponía igual que las dunas.
Finalmente acabamos primeros de la etapa y mañana una especial más difícil y más complicada, porque hay partes en las que el recorrido es diferente para las motos y para los coches.

El Dakar continúa.

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