Fuencarral también se cierra al tráfico rodado
Martes 28 Abril 2009 | Iñaki

Hasta hace seis años el centro de Madrid sólo tenía dos calles peatonales: Carmen y Preciados, ambas confluyentes en la Puerta del Sol. La segunda es, desde tiempos inmemoriales, la calle comercial más cara de España y una de las primeras del mundo, desmintiendo el tópico manejado por los comerciantes de que “las calles peatonales ahuyentan al cliente porque no puede llegar en coche”.
Conductores son algunos pero peatones somos todos y cualquiera que haya practicado el window-shopping (mirar escaparates: lo más parecido a ir de compras que podemos hacer últimamente) conoce la diferencia entre hacerlo rodeado de peatones o atufado por los tubos de escape de los coches y el ruido de sus motores.

Las calles de Huertas, Santiago, Arenal y Montera, además de unas cuantas secundarias, se han ido incorporando al selecto grupo de calles cerradas al tráfico en el centro de Madrid, para alegría de los vendedores y frustración de algunos de sus vecinos, los motorizados, que ven cómo se evaporan los pocos sitios de aparcamiento disponibles.
Fuencarral era hace eones la calle de las máquinas de escribir, pero se convirtió en la calle más in de Madrid cuando se instaló en ella el Mercado de Fuencarral diez años atrás, un éxito instantáneo que ha revalorizado la calle y que ahora intentará hacer lo propio en Valencia. A través de la Red de San Luis, Fuencarral quedará integrada en el eje peatonal-comercial de Montera/Sol/Preciados, un gigantesco “paseódromo” con personas (cargadas de bolsas) pero sin humos.
Al igual que está sucediendo en Montera, es previsible que la peatonalización de Fuencarral acabe con algunos de los negocios que aún no han sucumbido al tsunami de la moda. Por si acaso, aquí dejo las fotos de algunos de los más entrañables:
Arte Surrealista F. Gonmar

Si surrealistas son los cuadros que pinta, más surrealista resulta que esta anciana artista argentina siga aguantando a pie de calle frente a la avalancha textil de Fuencarral. El año pasado murió su querido gato. Me dijo que estaba “encantada” con el cierre de la calle a los coches.
Ferretería Subero

Aunque la crisis está haciendo mella en el negocio, los Subero se niegan a vender: “Hemos tenido así de ofertas”, me cuenta mientras junta los dedos a la italiana. En la trastienda tiene un deliciosamente anacrónico taller de aluminio, que muestran encantados a quien se lo pide.
Peletería Fuencarral

El bar de bocatas, la peletería en el primer piso y, al otro lado de la calle, el restaurante Casa Hortensia y la Casa de Asturias. Estamos en 2009 pero la foto podía ser de 1954.

¿El último coche que circuló por Fuencarral?

¡Ya era hora! Suelo ir mucho por dicha calle, y está tan llena de gente que muchas veces he tenido que anda por el asfalto para poder pasar.
Buenas fotos, paparazzo, ¡sigue así!
Qué bueno Hortensia. Antes estaba cerca de Antón Martín, ahora está allí y la merluza o los chorizos a la sidra son inmejorables. Inmejorables.
Espero que el trabajo de peatonalización sea menos chapucero que en Arenal. Una pena lo mal que han quedado las baldosas en esa calle. Sucias, mal alineadas, feas… cuando llueve se forman unos charcos absurdos por lo mal alineadas que están.