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Amigos/as, los benditos Oscar están aquí de nuevo.

A mi plin, pensarán muchos/as, pero yo propongo que esta vez endulcemos el tema para que aquellos/as que tengan pensado tragarse la maldita ceremonia la vivan emocionados/as y a lo grande.

O algo así.

Verán, me propongo dar un bonito premio a aquel de ustedes/as que consiga acertar ocho categorías de los Oscar. No vale acertar siete o seis; no vale el “me he acercado mucho”. Tiene que ser un pleno al ocho. Ocho de ocho.

Me he explicado, ¿no?.

El juego es así: deben ustedes adivinar quienes se llevarán a casita los premios a mejor actor, mejor actriz, mejor actor secundario, mejor actriz secundaria, mejor película, mejor director, mejor película de habla no inglesa. Y el más jodido: mejor canción.

Si alguien los acierta todos ( y solo el primero/la primera que lo gafa) se gana una botella de vino cinéfila, esto es una botellita de Predicador, el magnífico Rioja que se elabora en homenaje al personaje de mi querido Clint Eastwood en El jinete pálido.

Ya sé que soñaban ustedes/as con que les enterrara en montañas de dinero o les entregará las llaves de un Jaguar pero ya saben, la crisis, me sale más baratito un buen caldo que además podrán disfrutar con los amigos si los tuvieran o tuviesen.

Así que dejen por un momento lo que estén haciendo y pónganse manos a la obra. Les pondría las listas con los candidatos y demás pero, ¿no querrán que lo haga todo yo, verdad?.

Por mi parte diré que me temo que El discurso del rey va a arrasar (cuando solo los actores son merecedores de premio), que La red social no verá reconocido su estatus de obra maestra y que Biutiful, a pesar de ser una auténtica ignominia, tiene posibilidades de llevarse algo.
También me jode el hecho de que Clint no haya conseguido ninguna nominación (Matt Damon estaba francamente impresionante) y que Ryan Gosling se haya quedado fuera de la terna a mejor actor, cuando lo que hace el actor en Blue Valentine es como pintar un Greco con unos plastidecor.

Por añadir una nota de actualidad, esta semana se estrena Secuestrados, que tiene su gracia (por utilizar una palabra cualquiera) por su formato y lo salvaje de su “reflexión”. Los que disfruten con la violencia extrema ya tienen su película.
El segundo estreno de la semana es 23-F, un filme que ni pincha, ni corta, ni aporta nada de nada (hubiera preferido una comedia alucinada y salvaje con un Tejero hermafrodita que lleva pintadas de negro las uñas de los pies) y que pueden saltarse sin contemplaciones y la que auguró un bonito hostión en la taquilla. Podría equivocarme, pero creo que no. Por último llega a las pantallas de nuestro bonito país Los chicos están bien, que prometía ser la gran esperanza indie de los últimos tiempos y que es un bodrio infumable sobre dos tías aburridas (que son lesbianas pero podían ser cualquier otra cosa), un gilipollas, una niña demasiado lista para su propio bien y un imbécil adolescente con cara de haberse caído de un guindo doscientas veces seguidas y de estar pillándole el truquillo.

Eso sí, hay que reírse y vibrar y admirar la gran profundidad de la reflexión de su directora, cuyo nombre no recuerdo. Encima hasta tiene nominaciones, cosas de la Academia. Me dan ganas de hacer una pedorreta pero es sábado y estoy cansado, así que lo dejaremos para otra ocasión.

Hala, hagan sus apuestas si quieren el vinito. El primer acertante/a se lo lleva todo.

T.G.

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