¿Cómo lo llevamos? Yo amigos/as me encuentro en Roma por trabajo y estoy sufriendo, día sí/día también, las molestias que causa convivir con los amos del universo (léase Sarkozys, Berlusconis, Obamas, etc). Cada vez que ellos deciden salir de casa yo (y el 99% de la población romana) queda atrapada en un descomunal atasco colectivo que acaba por desatar las bajas pasiones.

Como diría aquel: hay que joderse.

Sí, se que podría ser peor, se que podría estar fundiéndome al sol en Madrid o tostándome en Sevilla o ahogándome con la que está cayendo en Barcelona, pero lo cierto es que uno siempre tiene que quejarse, y en mi caso es una especie de vocación que se me manifestó desde bien pequeño.

Pero bueno, dejémonos de paparruchas y vayamos al grano: he visto Bruno.

Para aquellos afortunados que hayan sido capaces de resistir el envite mediático de la multinacional de turno y no sepan lo que es Bruno aquí un servidor se lo explica rápidamente: es la historia de un periodista austriaco de moda, con todos los tics del periodista de moda y algunas otras cualidades , todo ello multiplicado por un millón.

Lo mejor de la película, como ya venía pasando con Borat, el anterior filme de su estrella, el cómico inglés Sacha Baron Cohen, es su estructura de falso documental, donde –en ocasiones- se hace difícil distinguir la línea entre ficción y realidad, especialmente en los fragmentos más crudos (cuesta creer que alguien se pueda poner de acuerdo para hacer ciertas cosas públicamente, por mucha publicidad indirecta –o directa- que eso pueda generar) y por su definida voluntad suicida: este tío está loco, se repite uno en voz alta mientras le ve en plena locura.

Hay varios momentos memorables (y muchos que no lo son tanto) pero la escena donde Bruno se va al desfile de Agatha Ruiz de la Prada con un traje hecho de velcro, y sus posteriores problemas, que acaban desplazándose a la propia pasarela me ha hecho reír como un animal: era tan absolutamente surrealista que no me quedó mas remedio que creerme que realmente el personaje reventó el desfile sin ningún miramiento.

Me lo pasé bien con Borat, y a pesar del humor de trazo –muy- grueso le doy crédito a una propuesta que trata de huir de todo lo que hemos visto hasta ahora. Antes de eso me reí –y mucho- con El show de Ali G, que primero pudo verse en Inglaterra y que después HBO compró para Estados Unidos (os pongo algunos ejemplos más arriba) y con Bruno, la verdad sea dicha, me lo he pasado bien.

No es para tirar campanas…pero no está mal para los tiempos que corren.

Buen fin de semana compañeros/as,

T.G.

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