¿Cómo están ustedes, amigos y amigas?

 

Soleada mañana en Madrid, cielo azul, gente en las calles… blablablá.

Hasta ahí mi análisis de la capital un sábado de verano.

 

Hoy les voy a hablar de algo especial. Sé que ustedes/as tendrán la tentación de dejar de leer inmediatamente en cuanto les diga qué es, pero hagan un esfuerzo. No se arrepentirán.

 

 

Voy a hablarles de la serie de Luís Miguel.

 

Ya lo sé. Me tenían ustedes/as por alguien mucho más decente. Lo siento.

Pero no me abandonen. Tengan fe en un servidor.

 

Hace unos meses vinieron a verme unos amigos mexicanos. Nos fuimos a tomar una copa y en el fragor de la batalla, uno de ellos me dijo “¿Has visto la serie de Luís Miguel?”.

 

Naturalmente, me reí en su jeta. ¿Qué coño de serie de Luís Miguel? ¿De qué mierda me estás hablando?

 

Pero ellos insistían, “tienes que verla”. Y luego procedieron a explicarme cuatro cosillas.

La primera es la que el tipo (el cantante, Luís Miguel) había comprado los derechos de su propia biografía no-autorizada. Voy a repetirlo, estructurándolo de forma distinta: un cantante planea hacer una serie sobre su vida y para conseguirlo compra los derechos de una biografía que él no había autorizado. Luego está la desaparición de su madre, el Mossad, los líos de su padre con la justicia, las mujeres, más mujeres, etc.

 

Para cuando hacía cinco minutos que hablaban ya me habían convencido.

 

Así que un día me la puse. Llevaban tres episodios, porque además (es de Netflix) y llevando la contraria a la política habitual de la casa, colgaban un episodio cada semana, como si fuera un culebrón. Bueno, supongo que esa era la intención.

 

Lo primero que me sorprendió era el nivel de producción. Nada de cutrerío: buena fotografía, espléndida dirección, notable diseño de producción, excelentes actores. En este último apartado destaca un tipo al que yo no conocía, Diego Bonetta. Él interpreta a Luís Miguel y lo hace con una clase y un desparpajo acojonante. Luego está Paulina Dávila, interpretando a su primer amor, también magnífica.

 

Pero el que de verdad me ha dejado ojiplático ha sido el cabrón de Oscar Jaenada. Es un actor que siempre me ha puesto muy nervioso. Me parece sobreactuado, no me creo nada de lo que hace, me resulta muy cargante. No le soporto.

 

Pero joder, qué bien está el tipo en esta serie. Cierto es que su personaje (interpreta a Luís Rey, padre de Luís Miguel) tiene mucha enjundia, pero no es menos cierto que hay que saber darle volumen, y él lo borda. Si hay que decirlo, pues se dice.

 

Y la serie es puro gozo, amigos y amigas. La historia de un triunfador con problemas de todo tipo: con sus emociones, con la familia, con las drogas, con los políticos y con los amigos.

El tipo que parece que lo tiene todo y en realidad no tiene casi nada.

 

Total, que la he disfrutado como un tocino que se reboza en el barro en un día de lluvia. Tanto que aún no han anunciado si van a hacer una segunda temporada y miro cada la web oficial, a ver si hay suerte. Si me dicen que no la va a haber me matan, ya que dejaron la serie en un grandísimo cliffhanger y eso no se hace.

 

Háganme caso, échenle un ojo. Se lo pasarán pipa.

 

Y si van al cine, pues ya saben: El ecualizador 2, Misión imposible o la descacharrante The Meg.

 

Qué nadie pueda decir que no les doy alternativas.

 

Y viva Luís Miguel (la serie).

 

Abrazos/as,

T.G.

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