Hola señores y señoras, y niños y niñas,

 

Cómo están ustedes? (homenaje a Miliki).

 

Este fin de semana se estrena esa cosa llamada Ghost in the Shell.

Confesaré primero que no soy muy de manga, primero porque no me da la vida y segundo porque nada de lo que he visto me ha parecido extraordinario (ojo, que les veo, seguro que hay cosas increíbles ahí fuera, solo que yo no las he visto) y reservo mi tiempo para cosas más provechosas, como beber y drogarme.

 

Ghost in the shell es la adaptación a imagen real del manga del mismo título (que vi y que he olvidado completamente) protagonizada por Scarlett Johansson, Takeshi Kitano y Michael Pitt. El argumento, por si alguien no está al tanto, narra la historia de una capitana de comando de fuerzas especiales que persigue a un misterioso criminal. El contexto es una sociedad donde uno puede reemplazarse partes de su cuerpo por partes cibernéticas. Y el resultado es uno de los somníferos más potentes que ha experimentado éste su servidor en los últimos años. Me quedé dormido (no exagero) unas 9 veces en el transcurso de la peli.

 

Yo no suelo quedarme dormido en las películas (la última ocasión que recuerdo fue con aquella porquería llamada Batman vs Superman, aunque solo me dormí una vez… media hora) pero Ghost in the shell bien merece múltiples siestas.

 

En primer lugar, Scarlett está horrorosa. A mí me parece una buena actriz, pero aquí quiere parecer una guerrera y hasta tiene los andares que tan bien le salían a Robert Patrick en Terminator 2 y a que ella le sientan como una patada en el culo. Alguien debería haberle enseñado al director el papel de la actriz en Los vengadores (encarnando a la Viuda negra). Ahí sí te crees que puede patear todas las entrepiernas que quiera.

 

En segundo lugar: ¿y el guión? Por favor, ¿y todas esas intervenciones ridículas del pobre Takeshi (en un claro intento de convencer al público japonés de la seriedad de la propuesta) y de Juliette Binoche? No recuerdo armazón tan ridículo para una película desde la última de Isabel Coixet.

 

Cuando lo único bueno que puedes decir de una película es “qué bonitos son los efectos especiales” es que es hora de ir al teatro o de escuchar la radio.

 

También he visto una cosa de Jessica Chastain que cuida de un zoológico en la 2ª guerra mundial, que ni siquiera me molestaré en comentar; Crudo, que me gustó sin entusiasmarme (demasiado feísmo para mi gusto. Creo que la historia se merecía otro envoltorio) y El bar, de Álex de la Iglesia, una peli con la que me lo pasé bomba durante cuarenta minutos y me aburrí de solemnidad en el resto. Un poco como todas las pelis de este director excepto por El día de la bestia y La comunidad, ambas notablemente redondas.

 

Y nada más, oigan. En unos días me voy a la convención de Star wars en Orlando, Florida. Ya les contaré que se cuentan toda esa manada de locos y locas.

 

Por favor, no escriban cosas malas en twitter y escojan muy bien de quién se burlan, no quiero tener que pagar sus fianzas.

 

Abrazos y abrazas,

T.G.

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