jake

 

Buenas señoras y señores,

 

Aquí estoy de nuevo, gozando con ese millonario al que Himmler llama cada dos por tres para que le devuelva las gafas y que es conocido entre nosotros como Juan Carlos Monedero. ¿No les parece fascinante este joven político al que le parece normal ganar un millón de euros en dos mesecitos por hacer unos informes? Un amigo mío dice que le da miedo porque le recuerda al malo de En busca del arca perdida, al de la Gestapo que saca un arma que resulta ser un perchero.

 

A mí no me recuerda a nadie pero me cabrea profundamente que un tipo que dice identificarse con el pueblo no sea capaz de admitir que cobrar un milloncejo en dos meses es una auténtica barbaridad. Que sea un informe para Venezuela o Irán es lo de menos (este gobierno trata con China a todos los niveles, y el país en cuestión no es precisamente un ejemplo de democracia), lo importante es que uno no puede hablar del sufrimiento del pueblo cuando trabajas con esas tarifas. Di que sientes mucha pena pero que te estás fumando un puro en el balcón de tu loft.

 

Yo lo haría, qué cojones.

 

En fin, miraré unas cuantas veces más el video de Mariano Rajoy llamando a casa de algunos desgraciados para dar las gracias, a ver si me así me río un rato y se me pasa la mala hostia.

 

Esta semana (yendo a lo que nos ocupa) se estrenan dos películas magníficas y que me hicieron disfrutar en 2014… ya saben que yo cruzo mucho el charco. No es culpa mía, es que me han hecho así.

 

La primera es Nightcrawler. Una de las mejores pelis de 2014, con un Jake Gyllenhaal espectacular y que incide (a lo bestia) sobre la obsesión de la sociedad moderna por la hiper-información, ya sea en campos más o menos serios (la política o la sociología) o en el universo del cotilleo. En Nightcrawler un aprendiz de paparazzi armado con una cámara empieza a asomarse al abismo del crimen y la miseria en Los Ángeles cuando cada accidente sonado puede dejarte unos cuantos dólares en la cuenta, siempre que estés dispuesto a colgar tus escrúpulos en el perchero y dejarlos allí al salir de casa.

 

Sin meterse en los laberintos morales de los creadores europeos, Dan Gilroy (el realizador) construye un thriller perfecto, desbocado, que se te mete en la gola como el tentáculo de un pulpo. El descenso a las llamas del infierno del protagonista (repito: espectacular Jake Gyllenhaal) se ha visualizado pocas veces con tanta nitidez. Yo salí del cine con la retina ardiendo, y si hay entre ustedes –amantes de los vehículos motorizados- alguna alma sensible les aconsejo que vayan preparados.

 

La otra película que voy a recomendarles se llama Wild. Creo que por estos lares la han traducido como Alma salvaje o algo por el estilo. Alma salvaje… en fin.

 

Esta road-movie son coches cuenta la historia de una mujer que está hasta los ovarios del mundo y decide coger una mochila y largarse a hacer una caminata de mil kilómetros. ¿Se acuerdan ustedes de aquella cosa llamada Comer beber amar, donde una pija de Nueva York se largaba a ver el mundo y cuando acababa el viaje seguía siendo exactamente la misma pija de Nueva York? Pues esta película es exactamente lo contrario: la persona destruida –en todos los sentidos- que arranca el viaje por la costa del Pacífico no tiene nada en común con la persona que lo ha empezado.

 

Créanlo o no, Reese Witherspoon está sensacional y aunque me parece una actriz insoportable (excepto en Walk the line y Election) en esta película hace un esfuerzo interpretativo maravilloso que bien podía darle un Oscar (no me quejaré si lo hacen, creo que está realmente magnífica).

 

No les hago spoilers, es obvio que las a pasar putas de todos los colores pero tengan claro que no es un drama lacrimógeno. Ya lo verán.

 

Y ahora les dejo que tengo que ir a misa.

 

Abrazos/as,

T.G.

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