NEBRASKA

 

Buenas tardes/Buenos días/Buenas noches,

 

Cómo están ustedes? Espero que no hayan reventado a base de comer con avaricia, como si el año que viene no fuera a haber navidad. También es verdad que, tal como está el tema, igual el año que viene a estas alturas ya no queda en este país nada de nada y hay que comerse las piedras.

 

¿No se sienten ustedes a veces como si estuvieran atravesando a pie un puente de Calatrava? Recuerdo (porque estuve allí) cuando inauguraron el puente del estafador en cuestión en Venecia y al cabo de dos días ya lo estaban cerrando de nuevo por los guarrazos que se daba la peña paseando por él (un acto de pericia el de ni siquiera saber escoger los materiales en una ciudad tan marcada por los elementos naturales como Venecia).

 

Así está este país ahora (y que no me den el coñazo con la macroeconomía, que los bancos aún nos deben 80.000 kilos que no pagarán en su puta vida), tal que un puente de Calatrava: todo brilla y huele a nuevo… hasta que te confías y acabas con el fémur roto.

 

Hecha mi reflexión político-arquitectónica, paso a resumir la cartelera de este próximo fin de semana.

 

La familia disfuncional.

 

Ya está, ya he acabado, así se resume la cartelera del fin de semana: Nebraska, Agosto, etc.

 

Todo el mundo está metido en una familia disfuncional de una forma u otra, cada uno con sus matices. Maldita disfuncionalidad.

 

Esto me lleva a mi segunda reflexión: ¿alguna vez existió la familia funcional? Aparte de los de Cuéntame y Médico de familia, quiero decir.

 

Porque, oigan, ya empiezo a estar hartito de tanta familia que se odia y que se mata (o sea, lo habitual) porque con lo que tengo en casa ya me basta. ¿Y por qué demonios lo llaman “disfuncional”, cuando quieren decir “la familia de toda la vida”? ¿Hay alguien que todavía se crea lo de los niños con vestidos blancos, la valla roja, la pareja que se besa mientras mira por la ventana, el perro que corre y el jeep en el garaje? (excepto Ana Mato, quiero decir).

 

Así que, vale, si queréis que trague con todo el rollo de la familia que se odia unida permanece unida, pues yo trago, pero, por favor, dejad de pervertir el lenguaje.

 

Qué disfuncional ni que niño muerto.

 

¿Y las películas?

 

Pues miren: Grandmaster está bien, el estilo visual de Wong Kar Wai es de un preciosismo precioso… pero la peli tiene casi dos años. DOS AÑOS.

 

Nebraska es un coñazo. Sí, los hipsters y los grandes gurús del aburrimiento (a los que he visto dormirse en innumerables ocasiones en el cine para abrir un ojo al final y proclamar: “¡obra maestra!”) les dirán que “la cadencia” y “el tono” y “la narrativa pausada”, pero lo que realmente quieren decir es que es un puto tostón de mil pares de cojones y que más vale que se lleven un cojín y un termo de Cola-Cao.

 

Sí, soy fan de Alexander Payne (mucho), pero esto es un pasote de esos que te sobrevienen después de haber fumado mucho ego.

 

¿Y Agosto? Pues ni fu, ni fa. Mucho reparto y mucha cara conocida y dos actrices estupendas/maravillosas (Meryl Streep y Julia Roberts) para lo que debería ser un festival de fuegos artificiales y se queda en un par de petardos a destiempo. Ahora bien, también tengo que advertir que a mí la obra de teatro ya me pareció una nadería pedante y esnob pensada para atraer a culturetas con ánimo de sentirse importantes y poder después divagar sobre el sentido de la vida mientras muerden la patilla de sus gafas de pasta. Eso sí, ellas están increíbles.

 

Pero no me hagan caso, vayan ustedes y cásquenlo luego aquí. Pinchen, linken, cliquen, compartan, difamen y ofendan pero háganlo aquí. Ya saben que me pagan por visitas.

 

(Mentira)

 

Abrazos/as,

T.G.

 

 

 

 

 

 

 

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