Ayer fui a ver Verónica. Ya saben, la película de terror de Paco Plaza, uno de los artífices de la excelente REC (la primera, las otras ya tal).  Conozco a Paco, es un gran tipo.

 

Por eso no fui al pase de prensa, ni a la premiere, ni a nada. Porque una vez allí es imposible escapar. Si te gusta la peli todo es maravilloso: te tomas unas copas, te ríes, te alegras por tu colega.

 

Si es mala: ya la has cagado. No pueden evitarlo, tienen que preguntarte. Es superior a ellos, a todos los directores. Porque están allí dando vueltas, hablando con todo el mundo, y si eres un amiguete, por qué no preguntar. Algunos/as saben llevarlo bien, sueltan algún ‘oh, estupenda’ y se escaquean a por una croqueta. A mí me va fatal, no sé mentir cuando se trata de películas, acabo siempre diciendo la verdad. Lo sé: es terrible.

 

Sirva esta introducción para explicar que la película me ha parecido cojonuda. Un buen filme de terror, espléndidamente dirigido y muy bien interpretado, y que si ahora me encuentro a Paco no tendré que disimular, podré decir la verdad. En cierto modo es un alivio, se lo confieso (a ustedes). Si llega a ser una mierda, hubiera tenido que hacerme el loco unos meses o incluso unos años. Pero no, bendito sea.

 

¿Y qué es Verónica? Pues una historia (real, o eso dicen) sobre un caso de la España de los años 90 en los que una niña de Vallecas acabó realmente mal (sin spoilers). La niña en cuestión jugó –parece ser- con una ouija, y a partir de ahí todo empezó a ir bastante mal.

 

Lo que hace muy bien Plaza, y un poco en el espíritu de Polansky, es jugar con esa ambigüedad en la que uno nunca sabe si lo que está sucediendo es cosa suya o hay algo realmente oscuro en juego. Y reconozco que me gusta mucho esa parte en la que el espectador decide a qué quiere apostar, si cree o no en fuerzas del más allá o prefiere la puerta b: esta niña está como una chota.

 

El terror siempre ha sido uno de los géneros más difíciles (al menos en mi opinión, tampoco hace falta que me hagan mucho caso) y Verónica juega muy bien en esa liga. Así que nada, felicidades Paco, aunque no pienso decirte que he escrito estas bonitas palabras.

 

Hablando de terror, hoy ha muerto Tobe Hooper. El director de Poltergeist y El misterio de Salem’s lot. Maldito sea (y que Dios lo tenga en su gloria), con la primera aún tengo pesadillas, el puto payaso y el árbol. La madre que lo parió.

 

Pero la segunda, Salem’s lot, contiene –seguramente- la imagen que más miedo me ha dado en mi vida: aquella en la que el niño muerto golpea levemente la ventana de su amigo, flotando en el aire, con los ojos de un vampiro. Hostia puta (perdón), qué mal lo pasé y las ganas que me entraron de ver más películas de terror para oír de nuevo mi corazón palpitar cual tambor de la selva. Si alguna vez me he sentido vivo, fue con el señor Hooper.

 

Descansa en paz, cabronazo.

 

T.G.

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