Buenas tardes parroquia,

Se veía venir, amigos y amigas, y se veía venir desde aquella cosa llamada Batman vs Superman, seguramente una de las peores películas de superhéroes de la historia (junto a Condorman, Supersonic Man, el primer Spiderman, el futuro Batman de Ben Affleck y la segunda parte de El cuervo) y la demostración de que en DC no tienen ni puta idea de lo mínimamente necesario para adaptar comics. Por eso siguen amontonando personajes en películas sin importancia que aunque hagan un trillón en taquilla (véase Escuadrón suicida, que también merecería estar en esa lista de peores películas de superhéroes de la historia) se alzarán luego como un muro entre los creadores y el público. Porque puede que piquemos una vez, o dos, o tres veces, pero no vamos a picar veinticinco, eso lo dejamos para Star wars que por lo menos entretiene.

 

La liga de la justicia quiere ser Los vengadores, pero claro con excepción de Wonder woman (qué pedazo de actriz es Gal Gadot y qué bien ha entendido su personaje) son todos unos pelacañas. Encima el malo es un villano de esos de CGI con el carisma de un geranio al que dan ganas de decirle ‘hazte así, que tienes un poco de falta de liderazgo ahí en la mejilla’ y al que ganaríamos -en batalla a campo abierto- un par de ustedes y yo si nos dieran un hacha y unas cuerdas.

 

No hace falta que les explique de qué va la peli: uy ojo cuidao que una amenaza terrible se cierne sobre la humanidad y que no hay colegio y todo el día los niños en casa y que así más vale morir, etc. El tal Aquaman, Flash, y luego un tipo que es como si al Hombre de hierro en lugar de Tony Stark lo hubiera hecho un chatarrero somalí y el Batman este de Ben Affleck, que es lo más triste, gris y depresivo que ha visto el mundo desde los muebles de conglomerado. En fin, que todos juntos no asustan ni a la familia de La casa de la pradera. Luego ya podríamos hablar del patético desarrollo de personajes, del guión con más agujeros que la colada de un erizo y de una dirección desnortada. También es verdad, y hay que decirlo, que el realizador (Zach Snyder) dejó el rodaje a media película después de que su hija adolescente se suicidará, lo cual es un trago que no le deseo a nadie (y del que veo difícil que alguien pueda recuperarse, la verdad) y que hizo que otro director se hiciera cargo del filme. En la productora se dice que Snyder había dejado casi ¾ de la película ya listos y que por tanto el realizador suplente solo finiquitó algunos detalles. Lo curioso del caso es que el suplente era nada más y nada menos que Joss Whedon, el director de Los vengadores. Amigos y amigas: la paradoja es tan descomunal que si me pisara me dejaría igual que si me cayera encima un piano de cola desde el piso 78 del Empire state building.

 

En fin, que yo no iría, no iría ni que me invitaran, pero oígan, que cada uno hace con su dinero lo que quiere y que si quieren ustedes sufrir pagando pues vayan. Yo preferiría ir al dentista, pero es que soy raro.

 

Y ya que estamos, y para ir acabando: no se pierdan The punisher en Netflix. El castigador de toda la vida castigando de verdad. La venganza, ya saben, una cosa tan universal como la mentira y bastante más satisfactoria.

 

Abrazos y abrazas para todos ustedes y ustedas,

T.G.

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