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¿Qué tal señores y señoras?

Hace tiempo que no me dedico a hablar de cine (igual ya toca). Bueno, hace tiempo que no hago muchas cosas que desearía hacer, hablar con –añoradas- personas con las que no hablo o enviar a tomar viento a algunos indeseables que insisten en ponerme las cosas difíciles (especialmente en el terreno profesional, lo que al menos es un consuelo, porque ahora mismo es el que me importa menos).

Les doy las gracias (de nuevo) por sus comentarios a mi anterior post. Ojalá un día les pueda contar algo bonito e inesperado en lugar de algo triste y de final previsible. Les aseguro que jamás he sido amante del drama, aunque éste haya decidido que se va a quedar conmigo un ratito. Como en aquella canción de The national donde decía que “el dolor me encontró siendo yo joven”, que define perfectamente esa sensación de que algo te está saliendo mal sin que sepas muy bien que hay qué hacer para quitártelo de encima.

En La cosa, de John Carpenter, el personaje de Kurt Russell decía “sé que al menos algunos de vosotros sois humanos porque sino me atacaríais”. Yo sé que hay muchos seres humanos entre los lectores de este blog porque no me da miedo leer sus comentarios (algo que –les aseguro- no se produce en otros medios para los que trabajo, en los que simplemente no leo nada que escriban los lectores). Escribir para un blog de seres humanos es algo bastante reconfortante y de alguna manera compensa la impresión de que cada vez nos importan menos los demás y que somos capaces de olvidar a cualquiera en 10 minutos. Seré que soy lento, pero me cuesta perder con esa soltura. Voy a tener que leer alguno de esos libros de autoayuda para lerdos, a ver si me da pista sobre como superar el hecho de que los amigos/as desaparezcan cuando asoma un nubarrón porque si querer a alguien significa ir a tomar gintonics, cenar y hablar de fútbol se pueden ir todos/as a tomar por culo. Me compraré un gato y ya sabré a qué atenerme: no me hará ni puto caso pero tendré el consuelo de pensar “es un puto gato”.

En fin. Hablemos de lo nuestro (aunque lo de arriba también es nuestro)

He visto la secuela de Los vengadores.

Me ha gustado. Bastante. Pero la primera me parece superior.

El problema básico que le veo es que mucho más comiquera que la primera (sólo por el hecho de incorporar a Visión como personaje ya era previsible que el tono ya sería mucho más pegado al tebeo) y eso puede sacar de la trama a muchos espectadores que no sean fans del universo Marvel. También hay algo de lio al principio, con algunas tramas resueltas de forma regular y otras absolutamente maravillosas (a mi el romance de Hulk con el personaje de Scarlett Johansson me fascina). Es verdad que el reparto es tan sólido y el director es tan ‘creyente’ que incluso en esos momentos uno disfruta de una superproducción hecha con el corazón en lugar de con el vulgar dinero.

Por supuesto, el personaje de Ultrón (con la voz del increíble James Spader) se come todas las escenas y la acción (atención al último set, que es tan potente –aunque quizás menos épico- como el de la primera entrega) es brutal. Ultrón es una creación de Iron man que está concebido como protector de la paz hasta que –como la propia Skynet de Terminator– decide que lo mejor que puede hacer en tal que inteligencia artificial es borrar a los humanos del planeta. Naturalmente, Los vengadores piensan ponerle la zancadilla.

No quiero joderles la marrana con demasiados spoilers, creo que van a disfrutar muchísimo y que la película va a recaudar bastante más que la anterior. Un servidor se lo ha pasado pipa y se ha olvidado durante unas horas de todas las jorobas que lleva en la espalda (el jorobado de Notredame es un simple aficionado a mi lado. De hecho, espero una oferta de la Catedral de París para pasearme por ahí como reclamo turístico).

Vayan y cuéntenme. Y no dejen de molestar: esta es su casa.

Abrazos,
T.G.

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