Paseando hoy por una de esas superficies culturales me ha llamado la atención una película que ya semi-comentamos aquí (muy de pasada). La película (o peliculón, que sería más apropiado) se llama La noche es nuestra y está protagonizada por Mark Wahlberg y Joaquin Phoenix, los dos gigantescos en sus respectivos roles.

Explica la historia de un promotor de discotecas con sueños de grandeza que se alía con el socio equivocado (real como la vida misma) y sin comerlo ni beberlo se ve metido en un lío de mil pares de c…con la mafia rusa como telón de fondo.

Su hermano y su padre son policías y la cosa se lía hasta extremos insospechados hasta explotar en un clímax maravilloso. Como los más avezados ya habréis notado la película me ha gustado muchísimo y la recomiendo vivamente, pero todo esto no tendría sentido sin cuatro ruedas, y esta peli las tiene…vaya si las tiene.

La noche es nuestra contiene (para el que esto suscribe) la mejor persecución del año 2007, aunque en España se estrenara en marzo de este año. Una persecución vibrante, tremenda, tensa, filmada con maestría por el señor James Gray, un tipo que sabe un mundo de cine.

Tres coches, un montaje increíble (ojo a la edición de sonido y al punto de vista que escoge el sr. Gray para contarnos lo que está pasando) y mucha lluvia. Con eso y la fotografía de Joaquin Baca-Asay se cocina este pedazo de escena.

Y no digo más: comprárosla, alquiladla, descargadla (legalmente, por supuesto, no sea que la SGAE me persiga) o pedidla prestada, pero no os la perdáis. Y contadme que os ha parecido.

 

No seáis tímidos…

 

T.G.

 

P.D.: Y en el próximo post, las escenas con coche más delirantes de la historia.

P.D.2: Al publico masculino del blog, por si con todo lo de arriba no os he convencido solo deciros que al principio de la película tiene lugar la escena más caliente de la carrera de esa actriz llamada Eva Mendes (y cuando digo caliente, quiero decir CALIENTE)

P.D.3: A Gabriel, gracias por tus comentarios, seas cinéfilo o no. Siempre eres bienvenido. Mis escenas favoritas de Steve McQueen son la de Cincinatti Kid jugando su partida decisiva contra Edward G. Robinson, y –naturalmente- todas y cada una de sus apariciones en La gran evasión.

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