farla

Hoy pensaba hablarles de Los juegos del hambre, esa película que algunos críticos han defenestrado (me hace especial gracia que algunos de esos críticos alaben películas de mierda porque son de amiguetes o “maestros” portugueses o franceses y luego carguen contra una película estadounidense porque “no es seria”) y otros han disfrutado sin más problemas.

Sin embargo los eventos de ayer por la noche me han hecho cambiar de opinión. Ayer noche fui al partido, ya saben de qué partido estoy hablando. No volví muy contento a casa así que ya saben también cuáles son mis colores. La cuestión es que yo no vivo en la Ciudad Condal sino en un pueblo (más grande que pequeño pero pueblo al fin y al cabo) y para volver a casa decidó coger el último tren, el de medianoche.

Dos paradas después subían al tren un buen número de jóvenes, algunos muy borrachos y otros borrachos simplemente. Crestas, piercings, tatuajes, ya saben ustedes, todos hemos sido jóvenes pero algunos lo han sido más que otros.

Nada de eso fue sorprendente.

En cambio si lo fue que cinco de esos jóvenes (que finalmente serían siete, ya que dos mostrencos más se sumaron al grupo tres estaciones más tarde) tuvieran la delicadeza de sentarse conmigo.

El Joya delante a mi derecha, el Turco a mi izquierda, el Ogki [sospecho que su nombre era Oski, de Oscar, pero la pronunciación de sus asociados hace difícil afirmarlo con seguridad] delante a la izquierda, el Oso en la filera de asientos de al lado y el Carpi en frente de mi.

Fueron 40 minutos de conversación en los que pude realizar una completa inmersión el mundo de la juventud de España. Afuera era de noche pero en aquel vagón vi la luz.

He aquí lo que pude anotar –tomé notas con el teléfono, con suma discreción- y lo que descubrí de la dinámica interna de aquel exclusivo grupo:

1) Al parecer el Turco y el Joya habían pillado farlopa del Santi. La farlopa del Santi no estaba mal, pero la del Dori (que tenía el móvil apagado) es mucho mejor. El Joya comentaba que una vez se metió una loncha de la del Dori y después se leyó una revista super-rápido “como si tuviera un chip”. La del Santi no está mal pero te pone “to loco de la cabeza”.

2) El Oso quiere pegar al primo del Turco porque sospecha que es un pacheco [creo que se refería a que el pariente del Turco es homosexual] y porque le echó de su casa por un conflicto que no logré comprender [la sangría de Don Simón no casa bien con la vocalización] . El Joya dice que él también le pega porque le tiene gato. Luego se levanta se mira en la ventana del tren y dice “¿estoy to bien eh chuli?”.

3) El Turco se ha tatuado un “pescado japonés”, una trucha to guapa. El Carpi se quiere hacer un samuray con dos catanas “del palo”. El Oso tiene de repente un ataque epiléptico [también podría ser que se riera] y se acuerda de que la semana pasada el Turco no tenía molla [dinero, creo] y se tuvo que quedar fuera de la casa de putas. El Joya añade que a él no le gustan las “lumis negras” [prostitutas de color, me parece entender] porque “no se sabe donde se la estás metiendo”. Después da un trago grande de Sangría Don Simón y se ríe.

4) El Joya recibe una llamada la móvil, es el Cienpiés. Que va a estar en el botellón del [ininteligible] y que se pasen. Que también va a estar la banda del Mulato [esto lo cuenta después el Joya a viva voz] y que hay que quemarle la moto porque es tonto. El Turco anuncia que hoy está de tranquis pero que si se pone “to loco de la cabeza” que no sabe lo que puede hacer porque ha “matao por mucho menos”.

5) Después hablan de una “flujosa” que al parecer ha mantenido relaciones con todos ellos. Podría llamarse Vane o no [a estas alturas mis notas ya no son precisas] pero tiene un “hachazo guay” [vagina, me temo] aunque es más fea que “una nevera por detrás”. Aquí se producen varios comentarios: “no la tocaría ni con un puntero laser”, “se peina con petardos”, “es guapa de cara… de cara a la pared” acompañados de risas y golpes a la ventanilla del tren y varios “hala nen”.

6) A punto de llegar a nuestro destino el Joya dice que se está poniendo “to loco”. Los otros se ríen y este dice que “ojito que el kaos soy yo nen”. Silencio. [Me temo que porque no han entendido la palabra “caos”].

Después el tren llegó, la juventud de España dejó el escenario del crimen y se alejó en la noche. Pero antes el Joya me miró, se puso el dedo en los labios y me hizo “shhhh”. Allí mismo supe que tenía que compartir estos conocimientos con el mundo.

Espero que les sean de utilidad y les ayuden a conducir su vida con más sabiduría. Yo no he podido dormir, de repente mil epifanías se han comprimido en mi sueño.

“Es más fea que una nevera por detrás”.

Abrazos/as,

T.G.

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