Febrero, 28 días. ¿Cómo puede un mes tan corto ser tan extremadamente desastroso?

No hay derecho, oigan.

 

Este fin de semana se estrenan un buen montón de películas, aunque me temo que no deberían ir al cine demasiado contentos. Se estrena lo último de Santiago Segura, que es un señor que nunca me ha interesado demasiado, francamente (lo último que me gustó de él –y mucho- fue esa obra maestra llamada El día de la bestia. También se estrena una película de terror producida por Álex de la Iglesia, que parece dirigida por él y con un guión flojito. Se habrán fijado en que no digo ni uno solo de los títulos de las películas que menciono. Eso es porque no son importantes, ni más, ni menos.

 

De todo lo que se estrena este fin de semana de los Oscar lo más destacable, por su vocación de fotocopia de mil filmes que ya hemos visto, es Gorrión rojo.

 

La franquicia de Bourne hizo mucho daño amigos y amigas, y ahora cualquier patán con una cámara se cree que es Paul Greengrass. Y no, colegones y colegonas, solo hay un Paul Greengrass, del mismo modo que solo hay un Martin Campbell o un Sam Mendes.

 

Digo esto porque Gorrión rojo sigue fielmente el esquema de Bourne, el espía (en este caso la espía) en rol de durmiente, hasta que le es asignada en una misión peligrosísima que salvará el mundo en el último minuto. Se podría decir que Bourne es la revisitación moderna y actualizada de la franquicia Bond. Y con la misma lógica podríamos afirmar que Gorrión rojo es la versión femenina de Bourne.

 

¿Qué es lo peor de la película? Pues que tiene un guión cochambroso, que se  cae a los veinte minutos de película, con notable estruendo. Parece mentira que Hollywood no solo se conforme con fotocopiar éxitos o esquemas del pasado, sino que encima sean incapaces de manejar la fotocopiadora y solo les salgan páginas llenas de tinta. Borrones y más borrones que solo cambian el reparto y que siguen metiéndose espantosas hostias en taquilla.

 

¿Qué es lo mejor de la película? Pues Jennifer Lawrence, que aunque es gilipollas (algo de lo que puedo dar fe personalmente gracias a las veces que la he entrevistado… y hasta aquí puedo leer) tiene un talento y un carisma extraordinarios. Ella eleva la película del completo delirio al entretenimiento digno y sin su participación estaríamos hablando de un horror con menos materia gris que un político.

 

Yo les aconsejaría que aprovecharan para recuperar La forma del agua, Lady Bird, Proyecto Florida, Dunquerque o Tres carteles en las afueras, que son para un servidor las películas más sólidas de los últimos meses y las claras favoritas a los Oscar. Y ya de paso vean Déjame salir, que igual a primera vista les parece que parte de una premisa poco atractiva pero que es una jodida maravilla.

 

Recuerden que los Oscar son la noche del domingo al lunes, y la retransmitiré en directo desde km77… vale, me lo he inventado, pero el año que viene igual me vuelvo loco y lo hago. Cuidadín, que mi apellido es ‘peligro’.

 

Y ahora les dejo, que así no se puede vivir. Llevo 37 horas sin dormir por culpa de mis jaleos estructurales y necesito dormir. Como un bebé si fuera posible.

 

Hala, benditos/as sean.

 

T.G.

 

 

 

 

 

 

 

 

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