Bueno, tengo que reconocer que este fin de semana me he puesto las botas. No, no he ido a ver The code pero tengo un par de colegas que no han tenido más remedio que tragársela y aun están en shock. Lo de Banderas ya es un clásico (aunque sea el primero en reconocerle el mérito en hacer lo que ha hecho y cuando lo hizo, tengo –también– que decir que me parece que su carrera en Hollywood ha sido bastante discutible) pero no me esperaba lo de Morgan Freeman. Morgan, espabila.

Dicho esto, las dos maravillas que he podido disfrutar en los cines (esos antros de perdición) estos días han sido Gran Torino (gracias Clint, gracias, gracias, gracias, gracias) y Watchmen (gracias Zack, gracias). Ya veis que soy más esplendido con mi querido Eastwood que con el grandioso trabajo de Zack Snyder, que se lo ha currado.

Vamos por pasos: Clint Eastwood es un clásico, es un tipo que solo necesita mover una ceja para que la platea se inquiete. Un director de primera, un actor maravilloso, un cantante notable (la canción que se marca en la banda sonora de Gran Torino es una delicia) y un hombre íntegro. Nunca le he oído una palabra más alta que la otra y la única vez que he tenido el placer de entrevistarle –en Venecia, ya hace muchos años– tuve la impresión de estar delante de alguien que puede presumir de saber por donde pisa. En fin, le quiero, ¿qué queréis que os diga? Su peli es una reivindicación de la simpleza, de la narración lineal, sencilla, clara y cristalina, y su personaje una deliciosa reivindicación/desmitificación de aquel Harry El Sucio que nos alegraba el día. La recomiendo con todas mis fuerzas.

Watchmen es una delicia. Ok, no es la obra maestra e inalcanzable que se supone que debía ser (hay algunos indocumentados pululando por ahí que afirman que si el director ha faltado a la novela gráfica, que si el final se ha cambiado, que si no-sé-qué y no-sé-cuantos) pero, señores/as, es que hablamos de una película que TIENE que hacer dinero, porque si no la rueda no gira y si no gira se para el carro. Al grano: un peliculón, que se mira –especialmente en su primera parte– con la boca abierta y se disfruta como un helado de chocolate en la Canícula.

Os iba a pegar aquí el link para que pudieráis flipar con los títulos de crédito del filme (he intentado verlo en youtube donde me dice que “vídeo no disponible en tu país” –hay que joderse) pero resulta que lo han retirado hace un par de horas. 

Prometo intentar recuperarlo y actualizar este post. Cruzad los dedos.

 

T.G.

 

P.D:: ¿Alguien más ha ido al cine este fin de semana?

P.D.2: A modo de compensación os pego el mejor trailer que corre por ahí…

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