Queridos y queridas,

 

¿Qué tal están?

 

Aquí me encuentro esperando ansioso que se acabe esta maldita calor para volver a la vida. Cuando mandé mi partido, lo primero que haremos será prohibir estas temperaturas diabólicas. Ya saben, vótenme.

 

Esta semana se estrenan algunas cosillas interesantes, a la espera de los dos grandes blockbusters hollywoodienses: Los increíbles 2 (maravillosa) y la nueva entrega de Misión imposible (que veré el lunes).

 

Lo primero que quiero destacar es una película francesa llamada La bruma. Empieza como un drama intimista sobre una pareja cuya hija sufre una de esas enfermedades degenerativas que la obliga a estar recluida en casa en una suerte de pulmón de acero. La película parece girar alrededor del conflicto que esa situación (muy jodida, como es obvio) genera en los protagonistas. Hasta que de repente una extraña niebla lo invade todo y la gente empieza a caer como moscas.

 

No quiero contarles más, eso es lo que puede verse en el tráiler, así que no puede decirse que sean spoilers.

 

Me gusta lo que viene después, a lo mejor porque no va por el sendero previsto o quizás porque teniendo en mente The mist (aquí creo que la llamaron La niebla), iba preparado para una burda imitación de la película de Frank Darabont, donde una especie de bruma lo invade todo y dentro de la misma se esconden algunas cosas que darían para llenar las peores pesadillas. Pero no, la película está bien trazada, es visualmente impactante, y la atmósfera que logra crear es (muy) desazonante.

 

No es una obra maestra, pero logró mantenerme atento y eso ya es mucho.

 

La segunda película que llega este fin de semana y que tiene mucho de La jungla de cristal y otro poco de El coloso en llamas. La protagoniza Dwayne ‘The rock’ Johnson y es puro escapismo. Eso y nada más.

 

Les sitúo: militar que vuelve de guerra en país extranjero. Allí ha perdido una pierna. Por razones que no vamos a explicar, el tipo se encuentra atrapado en uno de los edificios más altos del mundo en el momento en que este es atacado por unos terroristas (les suena?)m que además tienen a su familia.

 

Obviamente, el soldado (retirado, pero aún capaz de soltar hostias como panes) se verá obligado a combatirles. ¿Qué les voy a contar? Pues bombas, tiros, sufrimiento, muchos terroristas muertos, seguro que adivinan ustedes/as hasta el final. Pero oigan, al protagonista se le coge cariño y la película funciona como un reloj. El problema es que ustedes/as amigos y amigas, ya la han visto. Varias veces.

 

Es más, es tan obvio que los productores estaban robando y fotocopiando películas de terceros, que hasta se han permitido el lujo de hacer unos posters en los que homenajean a sus ‘referentes’. No me digan que no hay que tener unos cojones del tamaño de una hormigonera.

 

Luego, por si quieren ustedes quedarse en casa (que es otra opción) les recomiendo fervientemente que vean Heridas abiertas. Es la nueva serie de HBO, dirigida por Jean Marc Vallee, basada en la novela de Gillian Flynn e interpretada por la siempre poderosa Amy Adams, a la que da igual que le encarguen hacer de Lois Lane, de experta en lenguaje alienígena o de hija de un veterano ojeador de béisbol. La hija de puta lo hace todo bien. Todo.

 

Aquí clava el papel de reportera acabada de salir de una institución psiquiátrica a la que su editor envía a cubrir un par de brutales asesinatos al pueblo en el que creció. Allí sigue viviendo su madre, que es como Satanás pero con vestido.

 

La serie es de esas que te deja noqueado, pero es tan brillante (tanto) que lo único que puedo hacer es recomendarla.

 

Luego me lo cuentan, claro.

 

Besos y abrazos/as.

 

T.G.

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