Señores y señoras,

 

¿Qué tal están? Espero que hayan dormido bien. Alguien tiene que compensar por mi insomnio y ustedes/as están los primeros en mi lista.

 

He visto una docena de películas desde mi último post. Me atrevería a decir que de un nivel paupérrimo, pero igual es que estoy especialmente belicoso con el séptimo arte estos días (o lustros, como quieran).

 

De las dos que puedo salvar hay una buena y otra extraordinaria. La notable se llama Ghost stories y ya está disponible en streaming o en PPV en plataformas varias. Es una película que me interesa porque decodifica con notable sentido del humor un género a veces tan opaco como el del terror. Todo el mundo sabe cómo funciona pero pocos/as se han molestado en averiguar por qué.

 

Ghost stories se divide en tres historias vehiculadas por la figura de un tipo obsesionado en desenmascarar a los charlatanes de lo paranormal. Hasta que un día recibe la visita de un hombre que le reta a tratar de demostrar que tres casos que él mismo ha investigado, son realmente falsos. El investigador –por supuesto- no puede resistir la tentación y acepta el desafío… con consecuencia funestas.

 

La película funciona a la perfección a la hora de explorar distintas versiones del terror cotidiano y lo hace con estilos distintos en cada una de las historias, pero con un fuerte nexo  de unión que provoca que uno no sienta eso tan molesto de salirse del filme cada dos por tres. Es algo que acostumbra a suceder en las películas episódicas, que uno entra y disfruta del tono un rato, pero le parece indigesto al siguiente. En Ghost stories eso no pasa.

 

Contarles de qué van cada una de las historias sería hacerles un spoiler innecesario. Háganse con ella y después cásquenlo aquí. Ah, y sale Martin Freeman, que siempre es buena noticia.

 

La otra película es la que más me ha gustado en lo que va de año (juntamente con Los increíbles 2) y es Mission Impossible: Fallout. La primera se estrena el

 

Lo primero que he tenido que hacer es mirar la edad de Tom Cruise. El tipo tiene 56 años.

Con esto concluyo que no he visto mayor chiflado de 56 años en mi vida. Porque como ya saben, Cruise se empeña en hacer él mismo todas las escenas de riesgo y en esta película a punto estuvo de matarse. Es más: estoy casi seguro de que va a matarse un día de estos en un plató.

 

MI (la llamaré así para abreviar) arranca dos años después de la anterior. Yo recomendaría repasarla (o verla, si no la han visto) porque ayudará a entenderla mejor. En esta ocasión, la organización que encabeza el personaje de Cruise, Ethan Hunt, tiene que conseguir hacerse con tres cargas de plutonio que van a utilizarse para construir tres potentísimas bombas nucleares.

 

Solo decirles que yo me atrevería a decir que algunas de las escenas de acción de esta película entran por derecho propia en la historia del género. Hay una pelea en un baño entre dos de los protagonistas y un tercero que es un secundario pero que reparte hostias como panes y una persecución en moto por París, que ni siquiera yo logro desencriptar. Y cuando hablo de desencriptar me refiero al hecho de que aunque he estado en muchos rodajes y me sé todos los trucos del manual, me cuesta entender cómo coño han rodado algo así. No me cabe en la cabeza.

 

MI es por derecho propio (y con esta nueva entrega se confirman mis sospechas) la mejor franquicia de acción de la historia. No solo es inigualable en sus set-pieces (las secuencias de acción propiamente dichas, vamos), sino que tiene guiones impecables, llenos de giros con sentido. Son películas que modernizan el cine de espías con estilo y carisma y que tienen en Tom Cruise a un protagonista pluscuamperfecto.

 

Se la recomiendo con vehemencia, porque son dos horas y veintisiete minutos absolutamente maravillosos.

 

Creo que no debo decirles nada más: vayan. Rápido.

Solo faltan 9 días.

 

Abrazos/as,

T.G.

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