Bueno amigos/as, dejadme empezar diciendo que District 9 ha arrancado en la taquilla estadounidense mejor de lo esperado, con casi 40 millones de dólares en el saco y un espléndido número 1 en el ranking de películas más vistas. Si no me equivoco, a España llega el día 18 de septiembre, así que seguiremos informando en cuanto haya visto la película.

También debería deciros que he tenido ocasión de ver lo último de Lars Von Trier, Antichrist (me reservo el comentario para dentro de muy poco, prefiero no destripar la película aún), Enemigo público de Michael Mann (esplendida, ¿alguien la ha visto?) y Up, de Pixar, para la que no tengo suficientes adjetivos: con los primeros cinco minutos de la película me emocioné como un niño. Y es bueno emocionarse como un niño. De verdad.

Dicho todo esto: este verano están surgiendo noticias, muchas noticias, relacionadas con el mundo de los superhéroes. En primer lugar, en el Comic-Con de San Diego, el gran Gary Oldman afirmó que el año que viene va a rodarse un nuevo Batman, con el mismo director (Christopher Nolan) y el mismo protagonista, Christian Bale, pero sin más detalles. También se ha dicho que Lobezno (la horrorosa Lobezno. Llegué a verla una segunda vez solo para asegurarme de que no había emitido un juicio acelerado. No, no había emitido un juicio acelerado: era un horror) está ya preparando su segunda entrega (lo voy a repetir: segunda entrega). Spiderman (cuya tercera parte era francamente cansina, al contrario que la segunda que era gloriosa) tiene ya a James Vanderbilt (el tipo que escribió la fabulosa Zodiac, de David Fincher) trabajando en el guión de la cuarta y la quinta entrega.

Sigamos: parece que hay otro Superman en preparación (y que Bryan Singer podría volver a pesar de que su Superman Returns era un rollazo), otro Hulk en preparación (a pesar de que la de Louis Leterrier con Edward Norton no era nada del otro mundo), un nuevo Iron Man a punto de aterrizar (la primera era lo más sólido que ha dado el mundo de los superhéroes en la última década junto con El caballero Oscuro) y rumores de que varios estudios están hablando para rodar un filme sobre Los vengadores (cuyos integrantes son superhéroes cuyos derechos no pertenecen al mismo estudio).

Hay mucho más, pero no quiero hacerme pesado con el tema. El punto al que quiero llegar es este: ¿podrían dejar en paz a los superhéroes, excepto aquellos realizadores que se los tomen en serio?

Llamadme nostálgico pero aún recuerdo la primera vez que vi el Superman original, el de Richard Donner. Recuerdo la granja de los Kent, recuerdo al maravilloso, sensacional, gigantesco Glenn Ford, muriendo en brazos de su hijo. Recuerdo la imborrable música de John Williams (y esos inmortales títulos de crédito), la voz de Marlon Brando, el impecable Lex Luthor de Gene Hackman… he repasado esa película un millón de veces y todavía a día de hoy sigo pensando en ella como la mejor película de superhéroes jamás realizada. Creo que Donner se creyó a Superman, creyó en construir un mundo para él y busco la manera de que todas las piezas encajaran en ese mundo. Y, además, supo ser comercial sin renunciar a la historia que quería contar y a ser fiel a su manera de ver el personaje.

Hasta se atrevió a repetir con Superman II, que –huelga decirlo– es un peliculón. Con Terence Stamp haciendo de villano, ¿qué podría salir mal?

Lo que quiero decir es que los estudios están abusando de los superhéroes e infantilizándolos más y más, ya que cada vez que alguien ha intentando ofrecer una visión madura del universo donde se mueven estos señores que solían llevar capa, se ha estrellado (con algunas excepciones, of course). Seguro que no volveremos a ver un atrevimiento del tamaño de Watchmen, una película sólida como una roca, atrevida y sin complejos. Una auténtica chifladura que desafía a la audiencia.

Todos sabemos como le fue: mal.

Así que, por favor, excepto aquellos que de verdad se lo crean, dedíquense a la comedia barata, a los dramas pastelosos o a la animación mediocre (Pixar es otro mundo) y dejen en paz a nuestros mitos: lucen mucho mejor en viñeta.

Gracias,

T.G.

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