Hoy es el día del libro. Bueno, en Catalunya es el día de Sant Jordi, lo que significa que el centro de Barcelona es impracticable. Los que vivan en la Ciudad Condal sabrán de que hablo.

Dicho esto, es una auténtica lástima que haya muchísimas personas que utilicen este día del año para comprar un libro y se olviden de que existen (los libros) durante los restantes 364. Soy un cinéfilo recalcitrante pero reconozco que un buen libro es incomparable. No os daré el coñazo, es simplemente una cuestión nostálgica. Cuando yo era pequeño (y de eso hace muchos años) en la escuela me hicieron leer El Quijote. Confieso que la perspectiva de tener que leer aquel tomo me resultaba muy indigesta pero de la misma manera debo decir que pocas veces me lo he pasado tan bien con algo.
Después tuve que leer a Julio Verne, a Robert Stevenson, a Herman Melville, etc, etc, etc.

Una delicia señores y señoras.

Decía García-Márquez que a veces le gustaría perder la memoria para poder disfrutar de algunos libros de nuevo como si fuera la primera vez.

No podría estar más de acuerdo.

En aquellos años no había Internet, ni móviles, ni Playstations, Nintendos o XBox. Teníamos la Primera y la UHF. Éramos ingenuos. De los de verdad. Quizás por eso nos costaba tan poco perdernos en las páginas de un libro y creernos al Capitán Nemo. Seguro que suena blandengue. Lo reconozco.

Me gustaría saber que leen los niños hoy en día, pero viendo como escriben algunos de ellos no tengo muy claro que la cosa sea como para tirar cohetes. Está claro que no se puede generalizar pero creo que hay cierta tendencia entre los chavales a considerar la letra escrita como algo arcáico. Lo cual, y ya me perdonaréis el lenguaje, es una gran putada.

Tampoco es que los demás mejoremos mucho la media, pero en lo que refiere a nuevos lectores lo tenemos muy crudo.

Bueno, he dicho que no os daría el coñazo así que ahí lo dejo.

Eso sí, como este es un blog de cine os dejo con mis adaptaciones literarias favoritas. Lo dejaremos en cinco, y me gustaría saber cual es vuestro libro favorito en la gran pantalla.

1) 20.000 leguas de viaje submarino. La versión de Kirk Douglas y James Mason. Maravillosa.
2) El club de la lucha. El libro era un auténtico martillo y la película una maza. Viva.
3) Los puentes de Madison. Que de un libro tan pequeño (en páginas, que no en calidad) saliera una película tan grande es francamente impresionante. Gloria al maestro Eastwood.
4) Cadena perpetua. Un relato delicioso de Stephen King que se convirtió en una obra maestra. Inmensa.
5) El Padrino. No creo que haya que comentar los motivos.

Por cierto, Walter Salles, el director de Estación central de Brasil, se está atreviendo con On the road, el precioso libro de Jack Kerouac. Ojalá que le salga bien.

¿Os habéis comprado algún libro hoy? Yo he optado por una recopilación de relatos del Padre Brown, obra del grandísimo Chesterton.

Pues eso, feliz día del Libro.

T.G.

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