¿Me han echado de menos? Sé que sí.

 

Hace unos días pensé en ustedes muy fuerte. Pueden no creerme, pero es cierto. Vi una película de coches y persecuciones (ya, es verdad que normalmente las películas de coches acostumbran a ser de persecuciones). La mejor de coches y persecuciones que he visto en años.

 

Se llama Babydriver y aunque mataría al protagonista a ladrillazos, he de decir que pocas veces he visto una película de este tipo mejor montada y dirigida. Les contaría más, pero  entonces vendrían unos señores de Europa del Este y me dispararían. Y no queremos.

 

Y ahora les hablaré un poco de La momia (tampoco puedo hablar de La momia, porque puede que si lo hago también vengan a verme los señores del Este, pero me arriesgaré porque necesito hablarles de algo interesante). No de la antigua, ni de la menos antigua: de la nueva. La nueva la protagoniza el tipo que mejor corre del cine actual, y quizás de todos los tiempos: Tom Cruise.

 

No quiero hacer spoilers y de hecho les pediría (rogaría, de rodillas incluso) que no vieran ningún tráiler y trataran de permanecer en el limbo: no lean nada, no miren nada, no escuchen nada. Vayan al cine tan vírgenes como les sea posible.

 

Creo que no me lo pasaba tan pipa desde Kong. A ver, no sé si aún se dice lo de “pasárselo pipa”. ¿Se dice? Bueno, me importa un pito, hacía tiempo que no me lo pasaba tan pipa.

 

Sin hacer spoilers: una antigua dama egipcia destinada a reinar se despierta de muy mal humor y deja un par de ciudades hechas un asco. Tom Cruise es nuestro héroe, un poco al estilo misión imposible, pero con una villana sobrenatural (la impresionante Sofia Boutella, bailarina convertida en actriz y con una tremenda presencia física).

 

¿Quieren ustedes un gran guión con bonitos momentos de acción intercalados con sabiduría? De acuerdo, entonces esta película no es su película. Si quieren una película en la que el guión no tenga ninguna importancia pero que tiene –mínimo- cinco escenas de acción elaboradas con tanta gracia que a uno le cuesta mantener el culo en el asiento (hay una en un avión que es –simplemente- magistral), entonces, amigos y amigas, vayan y gocen sin miedo).

 

Reconozco (siempre lo he hecho) que me pueden estas películas de aventuras ‘honestas’ en las que no se pretende nada más que entretener. También me gustan las películas de terror, las comedias, los donuts de chocolate, los documentales y las series de policías. Nada de ello me define, pero sirve para entender que soy igual de raro que todos/as ustedes/as.

 

Hay veces en las que necesito ir al cine a desconectar; en otras me gusta que me hagan pensar. Con La momia no van a lograr nada de lo segundo, pero lo primero puedo garantizárselo.

 

Y ya que estamos, déjenme recomendarles dos series: una se llama Nobel y es danesa. Es una serie excepcional sobre un soldado de las fuerzas especiales y su –agitada- vuelta a casa.

 

La otra se llama Patriot y habla de un espía cantautor. No les engaño, de verdad. Échenle un ojo, va.

 

Abrazos/as,

T.G.

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