Queridos y queridas,

 

Cómo están ustedes/as? Aquí me hallo con el último post de este bonito mes de enero. Qué bonito es enero, cuando los bancos te cobran los seguros de vida, los de la casa, los intereses, y los riñones. Euforia, oigan.

 

A ver si el meteorito este que viene se acerca lo suficiente y ya no tengo que pagar nada más el resto de mi vida. “Pero habremos muerto todos”, pensará alguno/a de ustedes/as. Sí, pero yo ya no tendré que pagar nada más. Nunca. Desde mi punto de vista, todo son ventajas.

 

Ya les hablé del gran estreno de este fin de semana, la película de Paul Thomas Anderson.

 

Ahora les voy a contar la película con la que me lo he pasado mejor de todas las que se estrenan este fin de semana. No, no es Amityville, que es un auténtico peñazo.

 

Mi cosa favorita del fin de semana se llama Cavernícola. Ya, ya lo sé, el título es molesto y no ayuda, pero así han querido llamar así a la película.

 

Ya he hablado muchas veces en este foro de esas películas que te alegran la vida, especialmente cuando la vida no tiene nada de alegre. Una de las mías (tengo muchas, las que me gustan más son las del fin del mundo, porque como muere hasta el apuntador, me siento menos desgraciado), a la que recurro y menudo son los cortos de Wallace and Gromit. No hay nada que esa pareja no pueda remediar, ni pena que no puedan curar… bueno, casi ninguna.

 

Cavernícola está dirigida por Nick Park, el tipo que llevó la Aardman Factory a la modernidad sin dejar de lado la tradición (esa maravillosa plastilina) y que logró conquistar a varias generaciones de cinéfilos y cinéfilas con la clase del que no tiene miedo a nada.

 

No sé si han visto ustedes alguna vez Wallace & Gromit, pero si no es así deberían hacerlo inmediatamente. Ese perro y su dueño, inescrutablemente ingleses, son una auténtica delicia para todas las edades.

 

Park ha dirigido la maravillosa Evasión en la granja, una parodia de La gran evasión con gallinas en lugar de prisioneros aliados, que reventó la taquilla mundial. También se puso detrás de la cámara con la oveja Shaun y ahora repite con Cavernícola.

De qué va Cavernícola? Pues no importa mucho la verdad, pero básicamente sigue a una familia de señores y señoras de la edad de piedra tratando de solventar un problema gordo, con su villano y todo. Les diría que la fueran a ver en versión original (con Tom Hiddelston, el Loki de Thor, dándolo todo) pero sería más fácil encontrar un lingote de oro en el buzón. Así que hagan lo que puedan.

 

Decía que no importa mucho la trama porque la animación es tan estupenda, tan clásica, tan de la vieja escuela, que llega un momento en que me pierde la nostalgia y hasta me pongo de pie. Qué precioso es –señores y señoras- ver en pleno s.XXI una obra tan pequeña, hecha con tanto mimo, en el que se ve cada gota de sudor de los animadores.

Reconozco que escribo desde la melancolía del que un día descubrió a Wallace y a Gromit en un festival de cine y se enamoró perdidamente de ellos, pero es que cómo no vas a enamorarte de ellos.

 

(Si tienen ustedes críos, háganse un favor a ustedes mismos y a ellos/ellas y pónganles uno de sus cortos. No les decepcionará ver la reacción de esos pequeños demonios).

 

Abrazos/as,

T.G.

 

Share This