Ya lo avisé hace unas pocas semanas; una idea me rondaba por la cabeza, pero precisaba pulirla un poco y, sobre todo, compartirla con Javier Moltó para que me diese luz verde y lanzarla al hiperespacio: realizar una prueba un tanto especial, pero acompañado por uno de los blogueros participantes en “Curvas enlazadas”. La prueba en concreto ya quedó desvelada en una ocasión, a lo largo del intercambio de comentarios de ya ni me acuerdo qué entrada. Se trata de comprobar, en vivo y en directo, la real o supuesta diferencia de consumo entre conducir un coche con cambio DSG en forma totalmente automática, siempre con la palanca en D, o bien manejando el cambio en forma manual secuencial. Y como se trata de hacer dos comprobaciones distintas, en realidad son dos los acompañantes que necesitamos, un día cada uno.

El coche elegido ya está reservado, y tal y como casi habíamos llegado a un acuerdo, se trata de un VW Passat berlina, con el motor 2.0 TDI de 170 CV y el cambio DSG de seis marchas con doble embrague en baño de aceite. Creo que es bastante representativo del tipo de coche en el que es habitual, e incluso lógico, encontrar este tipo de cambio, como opción con sobreprecio, y que ya dará unos consumos algo más altos de los habituales en la serie que vengo publicando sobre coches de bajo consumo; de este modo, las eventuales diferencias resultarán algo más evidentes sobre un consumo del orden 7 l/100 km que sobre uno de 5,5 l/100 km.

Volkswagen Passat

Y ya que vamos a hacer una prueba en carretera, ¿qué mejor que realizarla sobre el mismo circuito en el que ya vengo realizando, desde tiempo inmemorial, mis verificaciones de consumo? La ventaja es doble, por no decir triple: una, me lo sé de memoria, así que sorpresas en carretera, las mínimas que nos puedan deparar otros usuarios; dos, así se satisface la curiosidad (al menos la de dos blogueros) de conocer con exactitud cómo es y por dónde pasa dicho circuito; tres, comparar la diferencia de consumo con el tipo de conducción habitualmente realizado en él, al margen de la pequeña diferencia (casi despreciable en un coche del tamaño y peso del Passat) que pueda suponer llevar un pasajero.

Ahora bien, he pensado que el estilo de conducción no será exactamente el mismo, aunque sí bastante similar, al habitual: no aplicaré una atención tan obsesiva al consumo, sino más bien a conducir como lo haría yo si fuese viajando por dichas carreteras, sin especial urgencia pero también sin dormirme. Así pues, he pensado que en los tramos de autovía desdoblada, la marcha a mantener será la que, hoy por hoy, es justo el límite que nos libra de las iras de D. Pere Navarro y sus radares, aprovechando ese margen del 10%; es decir, un poco más despacio de lo que habitualmente lo hago, y a la marcha que gran cantidad de usuarios que ya lo saben utilizan en sus desplazamientos. Y por lo demás, en el resto del recorrido, el mismo ritmo de marcha habitual, porque precisamente ahí es donde va a estar la diferencia entre utilizar el DSG de uno u otro modo; en autovía, irá todo el rato en sexta, salvo algún momento muy concreto.

Volkswagen Passat

Lo que sí mantendremos, cuarto de hora arriba o abajo, es el horario habitual, así que quienes participen en el concurso ya saben que habrán de someterse a un severo madrugón. La idea subyacente no es empezar de noche por ver qué tal van los faros, sino que es la forma de garantizarse un nivel de tráfico poco importante y, sobre todo muy igual todos los días, en los primeros y últimos kilómetros de recorrido, en la zona de influencia de Madrid. Por ahora me ha dado buenos resultados, y no creo que vaya a fallar para nuestra prueba especial. La idea, pues, es arrancar, una vez repostado el coche por primera vez, sobre las 06.00, para estar de vuelta en la misma estación de servicio, sobre las 11.00, o un poco antes. La cita en concreto con cada participante ya la estableceríamos vía teléfono, e-mail o como sea, que esto no lo hemos puntualizado Javier y yo todavía.

Las fechas, habida cuenta de que el coche ya está apalabrado, serán el martes 21 y el miércoles 22 de Septiembre, dentro de dos semanas, en pleno equinoccio de otoño, y esperemos que la climatología nos respete; más neutrales respecto a que amanezca pronto o tarde no podemos ser, excepto por la elección del horario, claro está. Lo cual quiere decir (el horario más que las fechas, que eso sí, son laborables), que quienes acaben ganado el concurso tendrán que pasar la noche anterior en Madrid, bien por ser “del foro”, como se dice por aquí, o por desplazarse el día antes, porque el horario de salida no parece muy compatible con venir desde fuera en el día (mejor dicho, noche).

Volkswagen Passat

El sistema que hemos pensado va a ser más o menos similar al utilizado en lo del cursillo de conducción de Saab. Enviar un texto no kilométrico (eso lo tengo yo en exclusiva) comentando lo que esperáis de la prueba, por qué os interesa, bla, bla, bla. El límite de tiempo será hasta las 24.00 horas del jueves 16; así tendremos el viernes 17 para cotejar todos los textos recibidos, y a lo largo del fin de semana (cuanto antes mejor) comunicar el resultado. Si a alguien le viene mucho mejor uno de los dos días que el otro, pese a que ambos son laborables, que lo diga, y en caso de resultar elegido, veríamos la forma de contentar en lo posible a los dos participantes; el orden en que se van a realizar ambas pruebas no está decidido (o si lo está, no lo voy a decir); lo de pedir fecha es por cuestiones de disponibilidad por razones laborales o familiares. Luego, una vez decido el concurso, al que gane se le puede dar a elegir en qué tipo de conducción le gustaría ir, si le cuadra bien el día que vaya a ser.

Y por supuesto, una vez realizados ambos recorridos, se publicarían los resultados, pero añadiendo a mi más o menos habitual resumen los comentarios de los dos pasajeros, contándoles al resto de blogueros lo bien o lo mal que lo han pasado, y lo divertida o “coñazo” que ha sido la prueba en cuestión. No llevaré Sugus, pero probablemente sí una cajita de píldoras Smint, que vienen muy bien para la garganta.

Y nada más; duro y al teclado.

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