Por una vez, mi única contribución a una entrada se va resumir a estos dos primeros párrafos; y a continuación, exclusivamente a la labor de traductor. Pero me he encontrado con que, coincidiendo prácticamente al día con mi cumpleaños, la fecha también corresponde –aunque como centenario- a un personaje muy poco conocido, pero que tuvo una enorme influencia para que pudiese existir uno de los mitos más importantes de la automoción mundial (aparte de su diseñador Ferdinand Porsche, por supuesto): el Volkswagen “Escarabajo”.

Y la llamémosle anécdota –pero que es mucho más que eso- tiene un especial significado, puesto que supuso una colaboración, nada más acabar la II Guerra Mundial, entre vencedores y vencidos. Uno de esos raros acontecimientos que sirven para reconciliarle a uno con la raza humana, y abrir una ventana a la esperanza, de la que tan necesitados estamos. En fin, me pongo el gorro de traductor de este comunicado VW, y que disfruten Vds con esta curiosa y emotiva historia.

Ivan Hirst

● Celebrando el 100º aniversario del nacimiento del Comandante Ivan Hirst

● Un pionero del “milagro” de Volkswagen

● El hombre que transformó una ruinosa factoría de armamento en una planta de automoción en funcionamiento

Su nombre está indisolublemente unido con la rápida ascensión de VW hasta convertirse en el mayor fabricante de automóviles de Alemania, y no obstante, no es un personaje universalmente conocido: el Comandante Ivan Hirst fue el responsable de Volkswagen, como Oficial Superior Residente del Gobierno Militar Británico, entre Agosto de 1945 y Abril de 1949. Puso los cimientos para el rápido desarrollo de Volkswagenwerk GmbH durante la época del Milagro Económico Alemán, y fue instrumental en la definición del papel de Gran Bretaña como co-fundadora del actual complejo automovilístico VW.

Ivan Hirst nació el 1 de Marzo de 1916 en Greenfield, cerca de Manchester. Como hijo de un empresario industrial, pronto se acostumbró a respirar la oleaginosa atmósfera de la factoría de su padre, que estaba especializada en la fabricación de equipamiento mecánico de precisión, incluyendo medidores y manómetros. Mientras estudiaba ingeniería óptica en Manchester, el joven Ivan Hirst acumuló una experiencia que jugaría un papel fundamental para determinar su futuro: visitó instalaciones militares de entrenamiento, y además estuvo en Alemania como integrante de un programa de intercambio de estudiantes a mediados de la década de los 30s.

Al estallar la II Guerra Mundial, Hirst fue reclutado con el cargo de Capitán, y en 1940 fue destinado a Francia, convirtiéndose en Comandante de batallón a la edad de 24 años recién cumplidos. La creación del Real Cuerpo de Ingenieros Eléctricos y Mecánicos (REME), encargado de resolver los complejos requerimientos del Ejército Británico, supuso la apertura de nuevas oportunidades para alguien de mentalidad técnica como Ivan Hirst. A partir de 1943, fue nombrado Comandante de las operaciones de reparación de tanques. Con ello acumuló una valiosa experiencia para su posterior labor en Wolfsburg, en particular al tener que encargarse de la construcción de un importante taller del REME en las proximidades de Bruselas.

Hirst no dudó ni un momento cuando pidieron oficiales voluntarios para llevar a cabo las tareas del Gobierno Militar Británico en Alemania. Su primera misión en 1945 le llevó a Wolfsburg, donde la tutela de las instalaciones de VW acababa de ser traspasada a los británicos por parte de las tropas americanas, al estar situada en la zona de ocupación británica. Con pragmatismo, diligencia y una habilidad para identificar lo que era esencial, el Comandante Hirst estableció en dicha planta un taller centralizado de reparaciones del REME. El 22 de Agosto de 1945 se recibió un pedido para 20.000 coches VW “Beetle”, permitiéndole convertir una ruinosa factoría de armamento en una fábrica de automóviles en pleno funcionamiento. El inicio de la producción tuvo lugar el 27 de Diciembre de 1945, y fue el signo visible de un nuevo comienzo. A pesar de inmensos problemas para conseguir alimentos y alojamiento para la mano de obra, de medios de transporte inadecuados y de escasez de materias primas, el “Escarabajo” comenzó a salir de la cadena de montaje.

Hirst mejoró la calidad del coche, y creó una red de concesionarios y talleres concertados de reparación. En Noviembre del 45 ya había demostrado una gran confianza en los alemanes, promoviendo la realización de las primeras elecciones de representantes, en un organismo denominado Consejo de los Trabajadores. Democracia y desnazificación eran las consignas. Para cuando los primeros coches se empezaron a exportar a Holanda en 1947, Hirst había conseguido establecer un negocio floreciente, para el cual se comenzó a buscar un directivo alemán. Heinrich Nordhoff, un antiguo directivo de Opel, fue el hombre que los británicos encontraron para pilotar la compañía durante los años de expansión de la post-guerra, a partir de su transferencia a propiedad alemana en Octubre de 1949.

El Dr. Manfred Grieger, Director del Departamento de Historia Corporativa de VW, resume de este modo el secreto del éxito del Comandante: “Ivan Hirst fue el hombre adecuado en el momento adecuado y en el lugar adecuado. Gracias a sus habilidades técnicas y entusiasmo por el automóvil, y no menos por su humanitario pero profesional enfoque respecto a los alemanes, Hirst jugó un papel clave para garantizar que la factoría fundada por los Nacional Socialistas, e inicialmente destinada por los británicos a ser desmantelada, fuese capaz de disfrutar de un nuevo comienzo”.

Ivan Hirst abandonó Wolfsburg en Agosto de 1949, cuando su misión había llegado a la meta, y a continuación asumió otros encargos por cuenta del Gobierno Militar Británico. Falleció el 9 de Marzo de 2000, a los 84 años recién cumplidos. Está enterrado en el cementerio de Saddleworth, cerca de donde nació. A partir del año de su fallecimiento, el Departamento de Historia Corporativa de VW viene concediendo, en memoria suya, el Premio Ivan Hirst para destacados jóvenes científicos.

El papel fundamental desarrollado por los británicos, y el trabajo de Ivan Hirst durante el que fue un período crucial para la existencia de la actual Volkswagen, viene siendo cada vez más reconocido, a través de una biografía de Ivan Hirst y del reconocimiento de la era británica de control de la factoría Volkswagen. La visita girada a la fábrica, en el verano de 2013, por parte del Teniente General Henderson, máximo representante de las Fuerzas Británicas en Alemania, encabezando un grupo de militares alemanes y británicos de alta graduación, simbolizó los estrechos lazos existentes entre la firma alemana y su co-fundador británico.

De modo que, para celebrar el que hubiese sido su centésimo cumpleaños, Volkswagen tiene el placer de decir: “¡Gracias, Major Hirst!”.

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