Leverkusen, 14 de Diciembre de 2017. Según una investigación de mercado encargada recientemente por Mazda Europe, una de las conclusiones es que “Dos tercios (el 66%) de conductores europeos siguen queriendo ser capaces de conducir, incluso si el coche autónomo llega a ser habitual.”

Una vez centrado el asunto, transcribiendo la conclusión quizás más llamativa de entre las muchas de la encuesta, vamos a exponer la realización de la misma; ya que, por una vez, se nos ha comunicado de forma bastante completa y racional. Fue llevada a cabo (del 7 al 22 de Septiembre de este año) por Ipsos-MORI, firma especializada en investigación de mercado. Forma parte de la campaña de imagen “Conduzcamos Juntos”, diseñada por Mazda para celebrar el placer de conducir. Se entrevistó a 11.008 conductores adultos de 11 mercados europeos, realizando 1.000 entrevistas por país. Y en cada uno, la muestra a encuestar se seleccionó en base al reparto porcentual por edades, sexo y zona de residencia.

Por cierto, y ya que se trata de un tema automovilístico, quienes sigan con cierta atención el mundillo de la competición recordarán que la sigla MORI viene apareciendo, desde hace años, en la aparatosa deriva longitudinal de los Porsche oficiales participantes en el Campeonato WEC, y concretamente en las 24 Horas de Le Mans. Es decir, que esta firma mantiene una relación estrecha con el mundo del automóvil, lo que le faculta para poder elegir con acierto el cuestionario para realizar su trabajo de campo.

Creo que es bien conocida mi prevención hacia algunas de estas encuestas; pero ésta parece estar bien hecha. Por lo menos, como veremos, dan unos datos claros, con porcentajes globales y señalando luego algunos parciales por países, cuando parecen ser relevantes. Respecto a la fiabilidad, comentaremos algo al final, tras de presentar los resultados. Y a partir de aquí, comenzamos con un resumen, pero con traducción literal, de los resultados de la encuesta. Resultados que revelan lo siguiente:

“Dos tercios (el 66%) de conductores europeos siguen queriendo ser capaces de conducir, incluso si el coche autónomo llega a ser habitual. O sea que el placer de conducir sigue vivo por toda Europa. Los que quieren seguir conduciendo rondan el 71% en Gran Bretaña, Alemania, Austria y Polonia, y sólo en Italia (59%) caen por debajo del 60%.

Simultáneamente, el estudio revela que sólo un 33% de los conductores “dan la bienvenida al coche autónomo”, con el porcentaje cayendo hasta el 25% en Francia y Holanda, y no pasando del 29% en GB. Es interesante que no haya evidencia de un mayor apoyo hacia el coche autónomo en los grupos de edad más joven a lo largo y ancho de Europa. De hecho, los de 18 a 24 años (con un 33%) no parecían más entusiasmados por el coche autónomo que los de 25 a 34 años (un 36%), o que los más adultos de 35 a 44 años (un 34%). Y entre los de más edad, el porcentaje resulta todavía más bajo, para dar el global de un 33%.

Otro hallazgo de la encuesta muestra que un 54% de conductores europeos salen alguna vez a darse una vuelta en coche “simplemente por placer”; en Suecia esto alcanza el 73%, y tanto en GB como en Holanda, Polonia y Austria superan el 60%. Y un 53% dice que “conducir es algo más que simplemente ir desde A hasta B”; porcentaje que asciende hasta el 66% en Polonia. Por otra parte, un 55% considera que conducir llevando a la familia y/o amigos puede ser una “experiencia especial”, cifra que sobrepasa el 60% en España, Italia, Suecia y Polonia. Comparando con otras actividades, la encuesta revela que un 37% prefiere conducir a los juegos de ordenador, y un 23% lo prefiere a consumir en un bar o a practicar deportes, porcentaje que sube hasta el 37% en GB.

La encuesta también revela una significativa conexión emocional entre coche y conductor, demostrada por las siguientes estadísticas: una media del 69% de los conductores “tiene la esperanza de que las futuras generaciones continúen disponiendo de la opción de conducir sus propios coches”; el porcentaje sube hasta el 74% en Polonia y supera el 70% en GB, Alemania, Francia y Suecia. Por otra parte, un 36% de los que disfrutan conduciendo ven su coche y el acto de conducirlo como “una extensión de su personalidad”, con el porcentaje subiendo hasta el 56% en Polonia y el 46% en Italia. Pero un 34% está de acuerdo en que conducir está en peligro de convertirse en un “placer olvidado”; en Francia, Italia y Polonia este porcentaje sube hasta, o supera, el 40%.

Y finalmente, la conclusión de la marca patrocinadora de la encuesta; Jeff Guyton, Presidente y Consejero-Delegado de Mazda Motor Europe, ha comentado al respecto lo siguiente: “Como marca nos encanta conducir, y esta encuesta demuestra muy claramente que un gran número de conductores europeos coincide con nosotros. Por supuesto, queda un espacio para el coche autónomo; pero para nosotros, y parece ser que para muchos otros, no hay nada que realmente iguale el placer de conducir. Es por ello que en Mazda gustamos de situar al conductor en el centro de todo lo que hacemos, y es la razón de que nuestro actual programa “Conduzcamos Juntos” haga hincapié en la conexión entre coche y conductor.

Esta es la filosofía humano-céntrica que informa nuestro concepto del negocio, y nos ayuda a crear coches que tiendan a hermanar al conductor con su vehículo. Si miramos a la industria automovilística en general, tenemos la impresión de que muchos fabricantes le están sustrayendo a los conductores el placer de conducir. En Mazda luchamos contra esto y, según la encuesta, está claro que todavía hay un elevado porcentaje de conductores que disfrutan poniéndose al volante. En un mundo que cuestiona el simple acto de conducir y devalúa -mediante intervenciones tecnológicas- el protagonismo tanto del coche como del conductor, continuaremos desafiando tales convencionalismos, movidos por el puro amor a conducir”.

Llegados al final de las conclusiones, podemos plantearnos, como siempre, el tema de la fiabilidad de la encuesta. Porque ya hemos visto algunas otras en las que se nos habla de una creciente desafección hacia el coche, y entre los jóvenes en particular. Una primera diferencia entre ésta y varias de las otras encuestas radica en que la de Mazda está realizada entrevistando a conductores reales y no potenciales, simples ciudadanos que pueden ser o no ser conductores. No olvidemos que el objetivo de Mazda ha sido el de analizar la percepción del conductor europeo respecto al placer de conducir; y quien puede opinar sobre ello –esto es una obviedad- es quien conduce. Y no sólo conduce, sino que lo haga de forma habitual.

No cabe duda de que la percepción de un joven sobre la conducción, y no digamos respecto al placer de ejecutarla, puede variar mucho entre quien maneja a diario un coche “de verdad” y el que, con frecuencia variable, se pone al volante de un micro-coche eléctrico alquilado a tanto el minuto. Del mismo modo que no tiene la misma profundidad de percepción sobre lo que supone montar en bicicleta el que utiliza esas bicicletas híbridas entre a pedal y eléctricas que el Ayuntamiento pone a disposición del urbanita que quien, con una mountain-bike, se echa al cuerpo los fines de semana unas buenas docenas de km de caminos variados, o quien con bici de carretera hace lo propio (con mayor kilometraje) incluyendo subidas de respeto.

Al haber elegido una muestra exclusivamente de conductores, en esta encuesta se ha acotado de forma muy concreta la previa experiencia de conducción, y no una genérica “opinión sobre el automóvil” de quien no ha sido nunca más que pasajero. Y por ello mismo, una vez ya entre conductores exclusivamente, en esta encuesta hay menos desfase en las opiniones, a pesar de las diferencias de edades. Y tampoco se observan algunas discrepancias de opinión asombrosas (con un país triplicando a veces la opinión de un vecino) que eran bastante frecuentes en otras encuestas.

Otro aspecto que inclina a creer en la fiabilidad de la encuesta es el entusiasmo reinante en Polonia respecto a la utilización del automóvil y a su conducción. Polonia es un país que, como bastantes otros, ha salido hace pocas décadas (menos de tres) de un régimen económico de socialismo de Estado (eufemismo de comunista), con una baja tasa de motorización, y que básicamente se circunscribía a los Polonez, Lada y similares. Y ahora se encuentra en la misma fase de euforia que tuvimos en España durante los ’80s cuando -aunque todavía con una aranceles elevados (que poco a poco fueron suavizándose)- se abrió el mercado a la libre importación; y eso que aquí ya teníamos el producto de media docena de grandes fabricantes europeos. Si la encuesta de Mazda transmite esa euforia, es un dato más a favor de que no ha sido “cocinada” en sus resultados; y eso dando por supuesto que la profesionalidad de Ipsos-MORI lo hubiese permitido.

Finalmente, el hecho de que una marca con el prestigio tecnológico de Mazda se atreva a plantar cara a las modas, incluso denunciando la postura entreguista de muchos otros fabricantes, indica que están muy seguros de lo que dice su encuesta, y dispuestos a avalarla presentando la documentación completa. Así que, respecto al asunto del placer de conducir, y a su primera derivada que es la opinión respecto a la conducción autónoma, parece ser que las cartas todavía no están todavía repartidas por completo entre los jugadores, y que a lo mejor todavía queda escondido por ahí algún comodín que otro.

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