Hace un par de semanas traía a colación a este blog la incongruencia de mantener vigentes normativas legales que están absolutamente desfasadas y superadas por la realidad; y esto vale de forma genérica, y no específica para el mundo del automóvil. Pero es en éste en el que nos movemos en este blog y este portal, y por ello vuelvo sobre otra faceta distinta de la discordancia entre la normativa y la realidad: la utilización de los faros antiniebla en la conducción nocturna por una carretera con curvas. Y ello apoyado en la más reciente de las experiencias que en este terreno llevo protagonizando desde hace muchos años, porque el asunto no es precisamente nuevo de ayer por la mañana. Así que empezaremos por echarle una ojeada a lo que dice la legislación, en particular el Artículo 106 del Reglamento de Circulación, único en el que se toca este asunto, en sus apartados 1 y 2 (no sé si técnicamente se llaman así, pero creo que poco importa).

El apartado 1, que sirve como referencia básica, dice que de noche y en carretera se deben utilizar las luces “largas”, salvo cuando haya riesgo de producir deslumbramiento a otros usuarios, en cuyo caso se debe pasar a luz “de cruce”. Y también especifica que ambos haces se pueden utilizar por separado (evidentemente) o incluso a la vez, mientras no se deslumbre; esto, sin duda, es una modificación que se añadió a un texto original más antiguo, cuando fueron apareciendo conjuntos de cuatro proyectores (corta y larga independientes en cada pareja de ellos) funcionando simultáneamente, ya que exclusivamente con las luces “largas” la zona más próxima al coche no quedaba suficientemente bien iluminada. Esto afecta al tema central de nuestro asunto sólo de forma secundaria, pero de todos modos lo traigo a colación para recordarlo en el momento oportuno.

Antinieblas y curvas

Honda Accord, con toda la artillería lumínica desplegada.

En este apartado 1 también se dice que, durante el día, se podrán utilizar las luces tanto largas, como de cruce e incluso antinieblas (por separado, dos de ellas a la vez, e incluso las tres simultáneamente) en los siguientes casos: niebla, lluvia intensa (no especifica cómo distinguirla de otros tipos de lluvia), nevada y nubes de humo o polvo. Y supongo que también en los casos de muy baja visibilidad por escasez de iluminación solar, en caso de nubes bajas y muy negras, como “boca de lobo”. De todos modos, habida cuenta de que ya tienen carta de naturaleza las luces “diurnas” (de LEDs habitualmente), o en su defecto las de cruce, todo esto ha quedado casi obsoleto; al fin y al cabo, hace ya bastantes años que las motos circulan obligatoriamente con la luz de cruce encendida de modo continuo, para facilitar su localización, habida cuenta de su mucha menor sección frontal. Y también los coches de la G.C., cuando les parece bien.

Antinieblas y curvas

Audi A6: faros de LEDs arriba, y antiniebla en hornacina abajo.

Pero cuando el asunto se pone interesante es al llegar al apartado 2, en el que se especifica que, de noche, y paso a la cita textual, “también se podrán utilizar los antinieblas delanteros en vías estrechas con muchas curvas, entendiendo por tales las de calzada de 6,50 metros de anchura o inferior, con señal de sucesión de curvas próximas entre sí”. Aquí lo primero que he hecho ha sido buscar una definición clara de lo que se entiende por “calzada”, para no pillarme los dedos; y la he encontrado, sin ir más lejos, en el Artículo 31, relativo a la utilización de los carriles, fuera de poblado, en calzadas con más de un carril para el mismo sentido de marcha. Y ahí se puede leer textualmente: “El conductor de un automóvil …… circulará por la calzada y no por el arcén, salvo por razones de emergencia”. Luego ya sabemos que la calzada no incluye los arcenes, sino la zona central asfaltada, de una línea lateral continua hasta la opuesta.

Antinieblas y curvas

BMW Serie 5, un proyector con doble función: giro y antiniebla.

El siguiente paso sería el del bonito juego de las adivinanzas, en el que un conductor debe ser capaz de dilucidar, desde el interior de su coche y en marcha, si de una línea lateral a otra hay más o menos de 6,50 metros. Esto vuelve a ser como lo de la lluvia intensa (es decir, a ojo), y ya van dos; porque no pretenderá el legislador que, al llegar a la señal esa de la culebrilla que indica “sucesión de curvas próximas entre sí”, busquemos un lugar donde estacionar (si es que lo hay) y bajemos cinta métrica en mano a medir la anchura de la calzada. Creo, y hablo de memoria, que lo que sigue quedando del trazado Redia tiene una calzada 7,50 metros, con arcenes de 1,50 metros ambos lados. A partir de ahí, considero que en todo lo que no sea Redia es correcto utilizar los antinieblas de noche, si hay curvas.

Antinieblas y curvas

Fiat 500: a coche pequeño, muchos faros, y bien grandes.

Siguiente valla de la carrera de obstáculos: la señal de sucesión de curvas. Si por cada tramo de carretera española plagada de curvas y sin dicha señal a su inicio (en ambos sentidos) me diesen no mil, sino simplemente cien euros, iba a pasar a tener una jubilación de lo más desahogada. Y si añadimos otro tanto cuando, al acabar el tramo, falta la señal de “fin de curvas próximas”, entonces me iba a poder comprar un buen chalet en primera línea de playa (con la crisis deben estar relativamente baratos). Y si esto de la ausencia de la señal de “fin de lo que sea”, y no sólo de curvas, lo hacemos extensivo a dicho desafío, le iba a destrozar el presupuesto a la DGT, porque es el organismo a quien tenía pensado hacerle la apuesta, ya que de él depende todo este asunto.

Antinieblas y curvas

Focus ST: aun siendo halógenos, los antinieblas quedan amarillentos por comparación con los faros de xenón.

Por otra parte, en una carretera que me conozco al dedillo, como tantos otros miles de conductores que circulan sistemáticamente por el mismo recorrido de forma habitual, ¿qué necesidad tengo yo de que haya una señal diciéndome que hay curvas?; cuando puedo irlas cantando todas con cien metros de anticipación, e incluso advirtiendo donde hay un bache o donde se cierra traidoramente a la salida. Y repito, hay muchos tramos de estos por toda España plagados de curvas y sin señal de advertencia; aunque en la mayoría de los casos, con ver el paisaje ya se da uno cuenta de donde se mete. Y debo añadir que, en esas carreteras que cada cual se conoce a la perfección, no necesita que nadie venga a decirle si unos antinieblas de buen rendimiento le aportan o no seguridad para iluminar el trazado; cada cual lo sabe mejor que nadie. Tampoco está mal, en tramos largos de montaña, lo de írtelos troceando, para que se haga menos aburrido: 3 km de curvas, 4,3 km de curvas, 2,8 km de curvas, todo seguido y sin solución de continuidad.

Y llego a un punto importantísimo, que también habrá que volver a recordar en su momento: en ningún momento se dice que, de día o de noche, circulando con niebla o en las circunstancias especiales especificadas, se deban apagar los antinieblas al cruzarse con otro coche, sino simplemente pasar a cruce, apagando las “largas”. Señal evidente de que tácitamente se admite que unos antinieblas bien regulados no deslumbran; y si lo están mal, es lo mismo que tantos proyectores de “cruce” que van buscando buhos en los árboles en vez de iluminar la carretera.

Antinieblas y curvas

Golf GTI: curioso el diseño triple, en tres escalones.

Con toda esta preparación, llegamos a la peripecia que anunciaba al principio, y que tuvo lugar a finales de primavera o principios de verano, cuando llevaba cubiertos unos dos tercios de un tramo de 11 kilómetros que atraviesa una zona de colinas que separan dos cuencas fluviales, en el recorrido habitual; y por supuesto, todavía de noche, aunque faltaba ya muy poco para la madrugada. No recuerdo qué coche llevaba, pero sus antinieblas debían ser eficaces, puesto que los llevaba conectados. Y casi al final de una corta recta de poco más de 200 metros y en ligera cuesta arriba, en un cruce donde hay espacio para poder estacionar sin peligro, me para la Guardia Civil. Lo habitual: papeles, coche de pruebas, probando consumos, qué tal va el coche; y cuando llega el momento del “Puede Vd continuar”, surge la cuestión.

Antinieblas y curvas

Ibiza Cupra: el diseño trapezoidal no es, en principio, el más adecuado.

El diálogo fue con un agente muy joven, muy educado y abierto de trato; lo relataré en forma dramatizada de diálogo, en parte casi textual y en parte adaptado, como los guiones (“Yo” soy yo, y “Ag” el agente, puesto que me parece horrible eso de llamarles “números”):

Ag: Por cierto, lleva Vd encendidos los antinieblas; no sé si se ha dado cuenta.

Yo: Por supuesto que sí; los he encendido yo. Carretera de curvas, de noche y estrecha.

Ag: Pero esto es una recta.

Yo: Como sin duda Vd bien sabe, estamos en un tramo de más de 11 km plagado de curvas, desde poco después de pasar el puente del río Tal, y hasta esa recta de 7 km que empieza dentro de no mucho. En todo el tramo hay tres o cuatro cortas rectas, pero no pensará que voy a andar encendiendo y apagando los antinieblas para cada recta. Otra cosa es pasar a cruce cuando haga falta.

Ag: Pero la norma dice que después de una recta tendría que haber la señal de curvas continuadas para volver a encender los antinieblas.

Yo: Sinceramente, ni recuerdo ni me importa si tan siquiera hay la señal de curva al empezar el tramo, y no ya aquí. Lo que si sabemos Vd y yo es que aquí hay del orden de 11 km de curvas prácticamente continuadas; es cruzar una pequeña cadena montañosa. En cuanto a la anchura de la calzada, con estos arcenes de menos de medio metro, creo que es lo bastante estrecha como para justificar encender dichas luces.

Ag: Eso sí, pero tendría que existir la señal de curvas continuadas.

Yo: ¿Se atrevería Vd a confirmarme que al salir a la recta larga aparecerá la señal de “fin de curvas continuadas”? (me tiré un farol, porque yo no lo recordaba, ya que no me preocupa lo más mínimo).

Ag: La callada por respuesta (como yo me suponía).

Yo: Entonces, si una señal puede faltar en un extremo, ¿por qué no podría faltar también al otro lado; y como conozco la carretera, simplemente supongo que nunca la pusieron, o que se ha caído, o la han robado, pero que puedo encender los antinieblas?

Ag: Nueva callada por respuesta.

Yo (ya envalentonado): Además, vamos a ver; con carretera un poco más ancha o más estrecha, con cartel o sin cartel, lo cierto es que aquí hay muchas curvas. ¿Y no es cierto que con unos buenos antinieblas como estos las cunetas se ven mejor?

Ag: Sí, pero el reglamento dice…

Yo: Perdone, le concedo todo lo que quiera sobre el reglamento. Pero vamos a hablar de profesional a profesional de la carretera; ya estamos de acuerdo en que con los antinieblas se ven mejor las cunetas, luego es un factor de seguridad, ¿de acuerdo?

Ag: Sí es cierto, pero…

Yo: Perdone de nuevo; como Vd bien sabe (no sé si lo sabía, supongo que sí, pero así reforzaba su ego), unos antinieblas bien regulados llevan su haz, mucho más abierto y con menos alcance, siempre por debajo del de las luces de cruce; luego en ningún caso pueden deslumbrar si antes no lo han hecho ya los “de cruce”. Entonces, dónde está el problema de llevarlos conectados incluso en plena recta, diga lo que diga el reglamento?

Ag: Pero el Reglamento dice que no se puede.

Yo: Ya lo sé, pero le estoy pidiendo su opinión como profesional, lo mismo que yo le he expuesto los motivos por los que tengo la mía. Aquí estamos hablando “off the record”.

Ag: Si cree que está mal, ¿por qué no escribe a quien corresponda pidiendo que lo cambien?

Yo: Llevo 50 años escribiendo, y puñetero el caso que hacen. Pero si Vds informan cuando encuentran algún problema en la carretera, de señalización o de pavimentación, también podrían informar de esto. Es un problema que se prohiba algo que añade seguridad, cuando ya estamos de acuerdo en que los antinieblas no deslumbran. Y por otra parte, ¿por qué tanta obsesión con los antinieblas, y en cambio me encuentro la carretera plagada de coches “tuertos”? (uno de cada diez le dije, por decir algo, y no se atrevió a contradecirme). Porque a esos los puedes tomar por una moto, pero tienen la anchura de un coche.

Ag: silencio embarazoso, y por fin “puede Vd continuar; buenas noches”.

Yo: Buenas noches, y buen servicio.

Se acabó la dramatización. Llevo más de 30 años con esta batalla; me habrán parado más de una docena de veces, y siempre en zonas con más o menos curvas, pero siempre tramos virados, y la misma cantilena: que si la anchura de la calzada, que si la anchura del arcén, que si el cartel, que si el deslumbramiento. Recuerdo en particular una noche, hará del orden de casi 30 años volviendo de Málaga con un Porsche 911 y todavía por la provincia de Jaén; acabé llegando a Madrid a las tantas, por supuesto. El guardia también era de los que entran al trapo del diálogo (otros se cierran en banda con el Reglamento, y de ahí no les sacas); éste quería justificarlo con el deslumbramiento. Pero como había a mano una tapia blanca, maniobré el coche, lo enfrenté a la tapia, puse cruce y quité y puse los antinieblas una y otra vez, para dejar bien claro que iluminaban de forma más difusa, y siempre por debajo del cruce. ¿Y ahora qué? Bueno, bueno, puede Vd continuar.

Antinieblas y curvas

Renault Laguna, de estilo clásico: todos los proyectores circulares, y los antinieblas, bien abajo.

Por supuesto que actualmente hay antinieblas, y bastantes, que no sirven para nada, y menos como “cuneteros”. Una vez verificado, no los utilizo, porque suponen un consumo inútil; pero otros sí funcionan, y siempre aportan un “plus” de seguridad, por mucho que te conozcas la carretera de memoria. Lo del “nunca se sabe” o “por si las moscas” conviene aplicarlo con generosidad; y en un arcén puede saltar la liebre del bache, la piedra o el animal que va a cruzar, y le ves brillar los ojos un crucial segundo antes de que el coche gire más y entonces le iluminen los “cruces”.

Antinieblas y curvas

Los pequeños antinieblas parecen acomplejados ante la potencia de los faros de xenón.

No sé qué idea tiene “el legislador” (a saber quien fue el redactor del dichoso artículo 106) respecto a lo que son y cómo iluminan los antinieblas; la función de “cuneteros” se les reconoce implícitamente al admitir su utilización en determinadas carreteras con curvas. Y que no deslumbran se acepta también implícitamente al admitir que no sea preciso apagarlos para cruzarse en las ocasiones en las que pueden utilizarse.

Antinieblas y curvas

Mercedes Clase E: todo unificado dentro de un único conjunto.

Entonces, ¿a qué viene amargarle a uno la vida (hay otra forma mucho más coloquial y grosera de decirlo) con estos tiquis-miquis de la anchura y del cartel y del tramito recto entre curvas, cuando las carreteras siguen estando llenas (y cada vez más) de coches “tuertos”? Día llegará, pero todavía está relativamente lejano, en el que al menos todos los coches nuevos (pero no olvidemos a los más antiguos bien conservados) llevarán faros bi-xenón orientables en curva y en elevación para el cruce, y cuya potencia hará innecesarios los antinieblas, al menos para la niebla; porque para la curva cerrada, pero a velocidad de carretera, no en maniobra, todavía no cubren tanto campo lateral como un buen antiniebla bien reglado.

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