He hecho por primera vez uso del Golf durante un recorrido de unos 700 km (lo dejé en el garaje de la redacción con 23.505 km). Por ahora no hay ningún problema mecánico y aquí ya hemos contado las impresiones de conducción del Golf hasta el momento. Tras conducirlo, estoy de acuerdo con casi todas las opiniones de quienes lo han probado antes. Con otras no.

Para mí, los asientos «Sport» hacen lo que tienen que hacer unos asientos “deportivos”, que es sujetar el cuerpo. Yo, que soy un ser voluminoso (o de mucha «intensidad humana», si lo prefiere algún lector) he viajado en ellos con relativo confort (nota informativa para los conductores de estatura elevada: midiendo 1,94 cm quedan cuatro dedos todavía hasta el techo; perdón por el método de medida, no tenía un metro a mano). Es cierto que las protuberancias laterales, sobre todo las que hay en el respaldo, habrá personas a las que no les resulten cómodas. Esos resaltes tampoco facilitan entrar y salir del coche. Si yo tuviese que comprarme un Golf para usarlo mayoritariamente por ciudad o en viajes por carreteras de pocas curvas probaría los asientos normales porque tal vez me agradasen más que los «Sport». Esto tiene un inconveniente y es que los asientos normales van asociados a la versión «Advance» y Volkswagen ha decidido que los faros de xenón (que ya están disponibles) sólo se pueden pedir en combinación con la versión «Sport», al menos por ahora.

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Otro aspecto que han criticado quienes han conducido este Golf de noche es el alumbrado de los faros. No me extraña.  Yo diría que es más o menos igual de mejorable que el del Prius (coche que usamos para la anterior prueba de larga duración y que, por ahora, sigue funcionando con casi 195.000 km en sus espaldas ¿o debería decir en sus baterías?). Las luces son malas por lo que ya hemos dicho anteriormente: las cortas tienen un alcance que hace literalmente gala a su nombre. Y para acabar de arreglarlo, dan una luz amarillenta de poca intensidad. Parte de mi viaje hacia Zaragoza fue de noche, con el asfalto mojado por alguna tormenta que acababa de caer. En las zonas donde el suelo estaba mojado aún se veía peor. En esos momentos me acordé de Joan Llorach y lo útil que le resultó su portátil: casi utilizo el mío para ver si la pantalla de 15,2” alumbraba mejor que los faros del coche (espero que Joan salga en mi defensa cuando sea mordido en la yugular por alguno de los seguidores de este blog ;-)).

Y ya que menciono a Joan. Mensaje dirigido a todos los que vais a comprar un Golf: ¡quietos paraos! No hace falta que vayáis antes a Media-Mark o a Norauto a pedir precio de un loro en condiciones para el buga. Yo, que no sé distinguir un equipo de sonido muy bueno de otro excelente, sí me creo capaz de afirmar que para la inmensa mayoría de las personas, el que lleva el Golf es razonablemente bueno. O al menos para los que usamos la radio como compañía y no como medio para no escuchar ningún otro sonido del exterior.

De los 700 km que he hecho, la mayor parte han sido por autovía, concretamente por la A-2, el trayecto Madrid-Zaragoza-Madrid. En el recorrido de ida, salí del aeropuerto de Barajas con una temperatura exterior, según el termómetro del coche, de 32 ºC (eran cerca de 20:30 horas y aún lucía el sol); llegué a Zaragoza de noche (obviamente) y con 18 ºC. Seleccioné en la ruleta del climatizador 23 ºC (cuyos dígitos tan mal se ven, ya podría haber conservado Volkswagen el sistema de indicación del climatizador anterior). Con el modo de funcionamiento «Auto» no necesité reajustar la temperatura durante el viaje, algo que casi se podría considerar como un éxito ya que me considero un inconformista y nunca plenamente satisfecho (térmicamente hablando). No es un climatizador de esos que expulsan aire frío durante unos minutos y luego uno considerablemente más caliente para compensar, sino que hace una mezcla con acierto: no es lo mismo meterse en la bañera, abrir el grifo del agua caliente, quemarse durante un rato, y luego el de la fría, para templarla, que meterse en la bañera y llenarla con agua a la temperatura adecuada (tal vez la comparación sea muy mejorable, pero tengo un recién nacido a mi lado berreando desde las 4 de la madrugada y al cerebro, al mío, no le da para mucho más).

Marcos, el recién nacido, se montará próximamente  en el Golf y papá intentará contarlo en este blog, por si a otros papás les interesa lo fácil o no que es colocar un capazo y una silla del grupo 0+. Por ahora Marcos no creo que dé su opinión, a sus 35 días de edad no llega bien al teclado.

Por cierto, se me olvidaba. Yo también (Quique ya lo hizo) he conseguido circular varios kilómetros con autonomía cero (fueron unos 6 km, aunque la foto de la izquierda está tomada 3 km después de que apareciese el mensaje “Autonomía 0 km”; la de la derecha, en la gasolinera). En este caso, agradezco la inexactitud de la medición de autonomía del ordenador de viaje.

autonomía

Otro por cierto: os pongo una foto en la que se ve que la velocidad que señala la aguja y la que indica el programador de velocidad y la pantalla del ordenador no coinciden. Estos dos marcan 120 km/h y la aguja sobrepasa 2 ó 3 km/h esa velocidad.

error

Tercer y último (lo prometo) por cierto. Mis gafas de sol tampoco caben, ni del derecho, ni del revés, en el portagafas. Son unas gafas de sol normalitas. Volkswagen debería poner un listado de gafas de sol que admite, junto al de teléfonos móviles que no sirven para el Bluetooth (como, por ejemplo, mi Nokia N70).

Alfonso Herrero

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