La semana pasada me llamaron por teléfono de Aupisa, el concesionario Volkswagen de Segovia en el que compramos el coche, para decirnos que había una campaña de revisión del software del motor y que nuestro coche estaba incluido entre los llamados por esa campaña. Acordamos que iríamos hoy, esta mañana, a las 10:00 a la cita.

Antes de ir he llamado desde Madrid (más o menos a las 10:00) para ver si me podían cambiar a las 11:00. Me han dicho que sí (aunque no me aseguraban que el coche pudiera estar listo antes de la comida) y a las 11:00 en punto estaba en Segovia, en la puerta del concesionario. Me ha atendido David, con mucha amabilidad. Al ser el concesionario en el que nos vendieron el coche yo suponía que reconocerían nuestra unidad. Y algo sabían, o algo se han olido, cuando les he pedido si me podían dar una copia del “procedimiento de la revisión”.

El procedimiento tenía algunas frases que me hubieran sido útiles para escribir esto, porque detallaban los síntomas de la avería en la unidad de gestión del motor, que obligaba a la actualización. Se han negado a darme el documento “porque se trata de un documento interno”. Me parece razonable que no me den todo lo que pido, pero mi petición les ha despertado sospechas. (No estoy seguro de que identificaran km77.com, pero me han preguntado si era periodista de un medio que no tiene nada que ver con km77.com. Me han preguntado por una revista de papel de coches en la que trabajé hace casi 20 años. O se hacían muy bien los despistados o lo estaban).

Desde la sala de espera he visto entrar el coche al taller y he sufrido por él. ¿Qué le harán ahí dentro? “Todo va bien, no toquen nada”, me apetecía decirles. El único software que debieran mejorar es el de la gestión de la caja de cambios, que en ocasiones funciona parefectamente, pero en otras el arranque se produce con tirones excesivos y a saltos. Pero no, ese software no lo iban a tocar. David me ha confirmado que son dos unidades de gestión diferentes. Aun así, aunque no toquen la caja de cambios, si hay una campaña de actualización, hay que cumplirla. Me despido del coche con esta foto, justo cuando cruza el umbral del quirófano:

Aupisa. Segovia. Taller

Me han devuelto el coche después de una hora de actualización. En la recepción le habían puesto una funda al asiento, un cartón en el suelo y un plástico al volante. Todo correcto. Cuando lo arranco y me lo llevo no noto ninguna diferencia en nada. El embrague no da saltos al arrancar, pero eso es lo habitual. Sólo sucede de forma esporádica, en ocasiones con mucha brusquedad.

Al acabar, han lavado el coche y David me ha entregado el protocolo del diagnóstico, que es un listado de todos los elementos revisados antes de la actualización y de los comprobantes de que la actualización se ha realizado correctamente.

El sensor de detección de luz (el que hace que se enciendan y apaguen automáticamente las luces) ha dado fallos. Según este listado, en el contador de fallos aparecen 33. No sé a qué fallo se referirá el sistema de diagnóstico, pero yo no he detectado fallos en las luces. Me parece que se encienden siempre correctamente en modo automático (No estoy seguro de que se apaguen con la misma fiabilidad porque es más difícil de controlar).

En cualquier caso, es uno de esos fallos que si el sistema permite que se borren “no hay que darles importancia” según nos han contado en una empresa de diagnosis.

En ese “procedimiento de revisión” (que no me han dado), explica más o menos así que el síntoma de la avería en la unidad de gestión del motor es manifiesto porque se ilumina en el cuadro de instrumentos la luz roja del freno después de arrancar el vehículo. En nuestro coche nunca ha pasado eso. (“Pero podría pasar en el futuro”, me han asegurado).

Esta revisión se debe realizar antes de entregar los coches nuevos a los clientes según ese “procedimiento”, salvo en casos como el nuestro, en el que el aviso llegó demasiado tarde al concesionario.

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Mientras me “actualizaban” el coche, el Director de Posventa de Aupisa (Luis Antonio Ruiz Fernández) me ha vendido muy bien, con mucho garbo, una iniciativa que han emprendido, para crear un bosque cuyos árboles compensen parcialmente las emisiones de CO2 de los coches.

Me lo ha vendido tan bien, tenía tan fresca la petición de Isaac y soy tan propenso a comprar cualquier cosa que me parezca producto de una idea bonita, que he comprado dos árboles. No tiene mérito. Son muy baratos.

Eso lo contaré con detalle el próximo día. O el siguiente al próximo siguiente.

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